Navalny, el notorio enemigo de Putin, muerto en prisión

Occidente acusa al líder del Kremlin. Italia y Europa demandan que se investigue a fondo

Muerte en prisión. Alexei Navalny, el gran opositor de Vladimir Putin, murió tras las rejas (foto: Ansa)
Muerte en prisión. Alexei Navalny, el gran opositor de Vladimir Putin, murió tras las rejas (foto: Ansa)

(ANSA) - MOSCU, por Alberto Zanconato - A los 47 años, y sin señal alguna que hiciese pensar en problemas graves de salud. Alexei Navalny, el más notorio opositor de Vladimir Putin, murió imprevistamente en la colonia penal de la región ártica donde se hallaba detenido.
    Una noticia que cayó como una bomba sobre una Rusia que el próximo mes está llamada a las urnas para las elecciones presidenciales en las que Vladimir Putin se presenta a un quinto mandato. Varios líderes occidentales, en primer lugar Joe Biden, acusaron directamente a Moscú. Afirmaciones rechazadas por el Kremlin como "absolutamente inaceptables".
    La noticia de la muerte la dio el Servicio Penitenciario Federal, según el cual Navalny se sintió mal después de su paseo matutino. El hospital cercano confirmó que el personal médico de la prisión intervino inmediatamente y una ambulancia llegó siete minutos después, pero tras intentos de reanimación que duraron 30 minutos, el recluso fue declarado muerto.
    La televisión Russia Today, que citó su fuente, especuló que se trataba de un "coágulo de sangre", una trombosis o una embolia. Pero las autoridades pidieron esperar los resultados de las pruebas forenses.
    La portavoz de Navalny, Kira Yarmysh, así como la esposa del opositor, Yulia, dijeron que no podían confirmar la noticia. El abogado del disidente y algunos familiares, añadió Yarmysh, sólo podrán salir durante la noche hacia Kharp, la ciudad más cercana a la colonia penitenciaria, 1.900 kilómetros al norte de Moscú, y llegarán mañana. Todos los intentos de contactar a los funcionarios de la prisión para obtener información fueron en vano.
    Una situación que recuerda a la que se produjo el pasado diciembre cuando Navalny desapareció de la prisión donde se encontraba recluido a 250 kilómetros de Moscú. Sólo después de unos veinte días se supo que se encontraba en la nueva colonia penitenciaria IK-3, en el distrito de Yamalo-Nenets.
    Sin embargo, en una cosa todos están de acuerdo: Navanly no mostraba signos de sufrir problemas de salud. La primera en decirlo fue su madre, que subrayó que lo encontró "sano y alegre" durante una visita que le hizo el 12 de febrero. Su mano derecha, Leonid Volkov, en una entrevista por videoconferencia el 13 de febrero con un grupo de diplomáticos europeos había asegurado que el prisionero se encontraba "en un estado psicofísico sorprendentemente bueno" y que no temía ningún peligro para su vida.
    Por supuesto, las duras condiciones carcelarias le pesaron, dijo el premio Nobel ruso Dmitry Muratov. En particular, los frecuentes encierros en celdas de castigo denunciados por el propio Navanly por infracciones al reglamento. Esto último lo informó el 14 de febrero al notificar que era la cuarta vez que se tomaba tal medida en su contra desde su traslado a la nueva prisión. Pero el opositor siguió haciendo oír su voz a través de las redes sociales. Como el propio día de San Valentín, cuando publicó una dedicatoria a su esposa en X. "Siento que estás cerca de mí cada segundo y te amo cada vez más", escribió.
    La sorpresa por la muerte repentina de Navalny contribuyó a alimentar las reacciones de las capitales occidentales contra Moscú, así como del presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, según el cual el opositor fue "asesinado" y Putin "tendrá que rendir cuentas de sus crímenes".
    El presidente estadounidense, Joe Biden, dijo estar "escandalizado" por lo ocurrido y añadió que Putin era "responsable" de la muerte del disidente. No obstante admitió que Washington no sabe "exactamente qué pasó". El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, dijo simplemente que Putin es "un monstruo". La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, deseó que "se aclare plenamente este inquietante acontecimiento". Una postura en línea con la del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, que pidió una "investigación transparente".
    El vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, calificó los ataques occidentales de "inaceptables" y "fuera de control", mientras que "no existan declaraciones de médicos, ni información de expertos forenses, ni información definitiva del Servicio Penitenciario Federal, ni información sobre la causa de la muerte".
    Y la Cancillería preguntó por qué la muerte en una prisión ucraniana el mes pasado de un periodista con doble ciudadanía chilena y estadounidense, Gonzalo Lira, no provocó las mismas reacciones en Washington.
    Por la noche, en varias ciudades rusas, incluida Moscú, los canales Telegram de la oposición avisaron de iniciativas de varias decenas de ciudadanos que depositaron flores en monumentos improvisados ;;dedicados a Navalny.
    La Fiscalía de la capital advirtió contra la participación en una manifestación para la que se habían difundido varios llamamientos a través de Internet. De acuerdo con Ovd-Info, organización que proporciona asistencia jurídica a los activistas detenidos, los agentes detuvieron al menos a tres personas delante de la Lubianka, antigua sede de la KGB soviética y actualmente de los servicios de seguridad FSB. Sin embargo, la protesta puede no parar: "Tengo que decirte algo. No pueden rendirse. Si deciden matarme significa que somos increíblemente fuertes. Debemos usar este poder", dijo el opositor en un clip de la película 'Navalny' de Daniel Rohr de 2022. Palabras que ahora suenan a testamento. (ANSA).