En la guerra, hay que hacer todo esfuerzo posible para negociar

Llamamiento de Francisco por los conflictos en Tierra Santa y Ucrania

Francisco en la audiencia de este miércoles. (foto: ANSA)
Francisco en la audiencia de este miércoles. (foto: ANSA)

(ANSA) CIUDAD DEL VATICANO - El Papa Francisco pidió hoy "todos los esfuerzos posibles para negociar, poner fin a la guerra", tanto en Gaza como en Ucrania, al hacer un llamamiento al final de la audiencia general de los miércoles en el Vaticano, durante la cual dedicó su catequesis a la prudencia, "la virtud de quienes gobiernan".
    "No lo olvidemos nunca: la guerra es siempre una derrota, no se puede avanzar en guerra, debemos hacer todos los esfuerzos posibles para negociar, negociar, poner fin a la guerra. Oremos por esto", dijo Francisco. Así lo afirmó el Papa Francisco en un llamamiento al final de la audiencia general.
    Antes de iniciar la catequesis, que no leyó "porque todavía no puedo", por sus problemas respiratorios, el Papa se dirigió a los peregrinos polacos, al recordar que el 24 de marzo se conmemora en Polonia el "Día Nacional de la Vida".
    "Mi sueño es que Polonia proteja la vida en todo momento, desde que surge en el vientre materno hasta su fin natural. No olvidemos que nadie es dueño de la vida, ni de la propia, ni de la de los demás", subrayó.
    En la catequesis, sobre la prudencia, el Papa destacó que, "junto con la justicia, la fortaleza y la templanza, forman las llamadas virtudes cardinales, que no son prerrogativa exclusiva de los cristianos, sino que pertenecen a la herencia de la sabiduría antigua, en particular de los filósofos griegos".
    "Por eso, uno de los temas más interesantes en el encuentro y la inculturación fue precisamente el de las virtudes", afirma Francisco en el texto leído por su colaborador, el padre Pierluigi Giroli.
    La prudencia "no es la virtud de la persona temerosa y siempre vacilante sobre las medidas que debe tomar. No, esta es una interpretación incorrecta. Ni siquiera es solo precaución.
    Dar primacía a la prudencia significa que la acción del hombre está en manos de su inteligencia y libertad", explica el Pontífice.
    "La persona prudente es creativa: razona, evalúa, intenta comprender la complejidad de la realidad y no se deja abrumar por las emociones, por la pereza, por presiones o ilusiones. En un mundo dominado por las apariencias y pensamientos superficiales, por la banalidad, tanto del bien como del mal, la antigua lección de prudencia merece ser recuperada", sostiene el Papa.
    "Quien es prudente, dice Francisco, no elige al azar: ante todo sabe lo que quiere, por eso, sopesa las situaciones, recibe consejos y, con visión amplia y libertad interior, elige qué camino seguir. Eso no quiere decir que no pueda cometer errores, después de todo somos humanos, pero al menos evitará grandes patinazos".
    Pero "en todos los ambientes hay quienes tienden a solucionar todo con salidas superficiales o generando controversias. La prudencia, en cambio, es la cualidad de quien está llamado a gobernador: sabe que administrar es difícil, que hay muchos puntos de vista y debemos intentar armonizarlos, que hay que hacer el bien no de algunos, sino de todos", agrega.
    La prudencia "también enseña, como dice el dicho, que 'lo perfecto es enemigo de lo bueno', porque demasiado celo puede en algunas situaciones llevar al desastre: puede arruinar una construcción que hubiera necesitado gradualidad; puede generar conflictos y malentendidos; incluso puede desencadenar violencia, advierte el Papa.
    "La persona prudente sabe custodiar la memoria, no porque tenga miedo del futuro, sino porque sabe que la tradición es un patrimonio de sabiduría", subraya.
    Y, concluye Francisco: "la persona prudente también es previsora. Una vez decidido el objetivo a perseguir, necesita obtener todos los medios para alcanzarlo". (ANSA).