El retiro cristiano no es una vacación, advierte el Papa

Es necesario retirarse para reflexionar y orar, pero no a una "fiesta de bienestar".

El Papa en la última audiencia general. (foto: ANSA)
El Papa en la última audiencia general. (foto: ANSA)

(ANSA) CIUDAD DEL VATICANO - El cristiano necesita retirarse para reflexionar y orar, pero esto "no es una fiesta de bienestar", subraya el Papa Francisco en el prefacio del libro "First Belong to God" de Austen Ivereigh, publicado por Vatican News.
    "Seguimos estando tentados a cerrarnos a esa gracia, a vivir de manera mundana en la ilusión de ser soberanos y autosuficientes. Todas estas crisis mortales que nos asedian en todo el mundo, desde la crisis ecológica hasta las guerras, las injusticias respecto a los pobres y a los frágiles, tienen sus raíces en este rechazo a pertenecer a Dios y a los demás", continúa el Papa.
    Por eso "la Iglesia nos ayuda de muchas maneras a luchar contra esta tentación. Sus tradiciones y sus enseñanzas, las prácticas de la oración y la confesión y la celebración regular de la Eucaristía son 'canales de gracia' para recibir los dones que el Padre quiere derramar sobre nosotros", detalla.
    "Entre estas tradiciones hay retiros espirituales y entre estos están los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola", recuerda Francisco.
    El Papa subraya que "los retiros para recargar pilas se han vuelto muy populares, en medio de las presiones y tensiones apremiantes de una sociedad obsesivamente competitiva. Pero un retiro cristiano es muy diferente de unas vacaciones de 'bienestar'.
    "El centro de atención no somos nosotros, sino Dios, Buen Pastor que, en lugar de tratarnos como si fuéramos máquinas, responde a las necesidades más profundas de sus amados hijos".
    El retiro entonces "es un tiempo en el que el Creador habla directamente a sus criaturas".
    "Como Papa, he querido apoyar nuestra pertenencia 'primero' a Dios y luego a la creación y a nuestros seres humanos semejantes, especialmente a aquellos que claman a nosotros".
    Por eso "he querido tener presente las dos grandes crisis de nuestro tiempo: el deterioro de nuestra casa común y las migraciones, los movimientos masivos de personas. Ambos son síntomas de la crisis de la no pertenencia", concluye el Pontífice. (ANSA).