Bendición de parejas gay no traciona la enseñanza

Zuppi defiende texto vaticano. Cada bautizado es nuestro hermano

(ANSA) - ROMA 22 ENE - La Iglesia italiana, a diferencia de lo que ha sucedido en otros ámbitos eclesiales, defiende el documento vaticano que autoriza la bendición de las parejas "irregulares", incluidas las del mismo sexo.
    Contra las múltiples protestas, que incluso hablaban de "herejía" y "blasfemia", y a pesar de obispos y cardenales que argumentaron que la nueva directiva no debería aplicarse, el cardenal Matteo Zuppi, como presidente de la Confederación Episcopal Italiana (CEI), quien alineó a los prelados italianos en apoyo del documento "Fiducia suplicans" del ex Santo Oficio, dirigido por el cardenal prefecto Víctor Manuel Fernández, teólogo argentino de confianza del papa Jorge Bergoglio.
    "Entre los desafíos del anuncio, hemos aceptado la Declaración del Dicasterio de la Doctrina de la Fe, 'Fiducia supplicans'. Un documento que se sitúa en el horizonte de la misericordia, de la mirada amorosa de la Iglesia sobre todos los hijos de Dios, sin menoscabo de las enseñanzas del Magisterio", afirmó Zuppi en su introducción a los trabajos del Consejo Episcopal Permanente.
    "Dios quiere que todos se salven -explicó-: es, por tanto, tarea de la Iglesia interesarse por todos y cada uno. No podemos olvidar que todos los bautizados gozan de la plena dignidad de 'hijos de Dios' y, como tales, ellos son nuestros hermanos y nuestras hermanas".
    Como se aclaró en la Presentación, de hecho, señaló Zuppi, "no se cuestiona el significado del Sacramento del Matrimonio: 'Se mantiene firme en la doctrina tradicional de la Iglesia sobre el matrimonio, no admitiendo ningún tipo de rito litúrgico ni bendiciones similar a un rito litúrgico que podría crear confusión'".
    El presidente de la CEI recordó que "el cardenal Betori, en este sentido, aclaró bien el asunto en una intervención en 'Avvenire': 'No se trata de una ampliación del concepto de matrimonio, sino de una aplicación concreta de la creencia de fe en que el amor de Dios no tiene fronteras y su obra es la base para superar las situaciones difíciles en las que se encuentra el hombre".
    Las bendiciones "son 'un recurso pastoral más que un riesgo o un problema', un gesto que 'no pretende sancionar ni legitimar nada', en el que 'las personas pueden experimentar la cercanía del Padre'".
    Y nuevamente: "'Pensar la verdad y su anuncio en estos términos no quita nada a su integridad, pero nos hace conscientes de la estrecha conexión entre la voluntad salvífica de Dios y la condición histórica del hombre'".
    "Es el valor pastoral de la verdad cristiana, que tiende siempre a la salvación", comentó el cardenal Zuppi.
    En la introducción al Consejo de la CEI, además del llamamiento para que la cohesión en Europa no se vea comprometida por el "nacionalismo y el etnicismo", además de la denuncia de las crecientes desigualdades y de la "cronicidad de la pobreza" en Italia, incluso por el agradecimiento por la firma con el ministerio del acuerdo sobre el nuevo el nuevo concurso para profesores de religión, una parte importante fue dada por Zuppi a los tantos conflictos en curso.
    "La paz es lo que más necesita la humanidad hoy", afirmó.
    "Hemos hablado varias veces de este tiempo de guerra - prosiguió -. Pero debemos hacerlo, porque es la realidad de hoy y arroja sobre todos su sombra siniestra. Mirando el contexto internacional, no podemos dejar de expresar una gran preocupación por la escalada del odio y de la violencia que, en Ucrania, en Medio Oriente y en muchas otras partes del mundo, está sembrando muerte y destrucción".
    "El ruido de las armas sigue ensordeciéndonos; el mal de la guerra se está extendiendo; la sociedad está como si acostumbrado al dolor y quien habla de paz es como si gritara en el desierto". "¿Significa esto que tenemos que resignarnos? ¡Nunca!", añadió el presidente de los obispos.
    "No dejemos solo al Santo Padre en el ministerio de la paz.
    Su profecía es un valor único para la humanidad", concluyó.
    (ANSA).