La hora de la verdad para Kiev

Los movimientos de Putin y respuestas necesarias de EEUU y UE

(ANSA) - ROMA, 19 MAR - La guerra en Ucrania puede haber llegado a una encrucijada decisiva: de hecho, los próximos meses podrían ser importantes en un sentido u otro y ése es uno de los principales "efectos colaterales" de las elecciones rusas en las que Vladimir Putin fue reelegido por amplia mayoría para un quinto mandato.
    En tanto, Europa y Estados Unidos criticaron lo que consideran un ejercicio electoral poco libre y antidemocrático.
    Pero el resultado sitúa a Putin exactamente en la posición que buscaba: el consenso popular obtenido en unas elecciones con opositores como Alexei Navalny fallecido poco antes en prisión.
    Para el Kremlin se trata de una nueva y reforzada luz verde para la "operación especial" en Ucrania, donde sobre el terreno la situación se está volviendo favorable para el ejército ruso.
    La narrativa nacionalista de Putin sobre la guerra se ve reforzada, en la visión del Kremlin, por el casi 88% de los votos, aunque pocos en Occidente creen en la veracidad de esas elecciones.
    Basta mirar la lista de países que enviaron mensajes oficiales de felicitación al líder ruso: China, Corea del Norte, Siria, Irán y Turquía.
    En definitiva, el club de las autocracias.
    En ese elenco, resulta ambigua la presencia de India, la democracia más grande del mundo y uno de los países líderes del Sur global, que sigue moviéndose en esa zona gris entre Occidente y el grupo de autocracias.
    Putin ahora puede continuar con su estrategia en Ucrania.
    Podría hacerlo con calma si quisiera, porque el tiempo corre a su favor, a la espera de que el próximo 5 de noviembre se conozca el nombre del presidente de Estados Unidos para los próximos años.
    Y el posible regreso del magnate Donald Trump también cambiaría las reglas del juego en la guerra en Ucrania.
    Pero, en realidad, los movimientos sobre el terreno sugieren una nueva posibilidad para los rusos.
    En unas semanas, el barro del final del invierno (boreal) dará paso al suelo seco de la primavera y los analistas han observado la llegada de nuevas tropas a las fronteras, como ya ocurrió antes del 24 de febrero de hace dos años, cuando comenzó la invasión en Ucrania.
    Esto, mientras las dificultades de Kiev parecen cada vez más evidentes.
    Además, el gobierno ucraniano no está contento con la actitud occidental.
    En plena campaña electoral, la Unión Europea (que votará para renovar el Parlamento a principios de junio) y Estados Unidos con las presidenciales de noviembre) parecen distraídos a los ojos de los ucranianos.
    Mientras, en Washington, el tira y afloja entre republicanos y demócratas por la ayuda militar a Kiev está en pleno estancamiento y las tropas ucranianas sobre el terreno lo notan al observar los depósitos de municiones cada vez más vacíos.
    En Europa, las diferentes sensibilidades entre los 27 son evidentes y la construcción de una verdadera identidad de defensa europea está luchando por avanzar rápidamente.
    Sin embargo, este sería el momento adecuado y decisivo para un impulso real desde Europa: el momento, efectivamente, de encontrar cohesión y unidad de propósito en esta curva de la historia, mientras se ha perdido la certeza del suministro energético ruso y de un comercio seguro con China.
    También ahora se ha perdido el paraguas de la seguridad estadounidense.
    El presidente estadounidense, Joe Biden, lo dejó claro más de una vez: Europa debe hacer más.
    En ese contexto, Trump ya amenazó con abandonar a Europa a su suerte y en manos de Putin.
    Por eso, se considera crucial que Europa continúe apoyando a Kiev y que siente rápidamente las bases para una futura defensa europea, no para hacer la guerra, sino para tener la disuasión adecuada frente a las amenazas externas y el brazo de una política exterior común: si vis pacem para bellum.
    En Ucrania, por lo demás, Putin no solo viola la soberanía y la integridad territorial del país, sino también los valores y principios en los que se basa la Unión Europea, empezando por la paz y la democracia.
    En un futuro próximo se podría decidir el destino de Kiev.
    Pero también el de Europa. (ANSA).