Nuevas normas, todo un desafío para el futuro inmediato

Expertos: bien escrito, pero habrá que pensar en futuro laboral

La UE es la primera del mundo en adoptar normas sobre inteligencia artificial. (foto: ANSA)
La UE es la primera del mundo en adoptar normas sobre inteligencia artificial. (foto: ANSA)

(ANSA) - BRUSELAS - Un punto de partida hasta ahora único en el mundo y un gran desafío: se trata de La Ley de Inteligencia Artificial aprobada por el Parlamento Europeo es un punto de partida hasta ahora único en el mundo y supone también un gran desafío, afirmaron expertos, juristas y filósofos.
    Por ese motivo, además hay muchas apuestas: desde la necesaria armonización de la forma en que los países europeos aceptarán la regulación, pasando por la capacidad de seguir el ritmo con el que avanza y cambia la inteligencia artificial, hasta las inevitables consecuencias sociales en los sectores del empleo y de la nueva alfabetización informática que parece necesaria a partir de ahora.
    "La Ley de IA es una normativa muy compleja, que pretende ser integral, regulando todos los aspectos de la inteligencia artificial, desde el desarrollo hasta el suministro y el uso", observó Antonino Rotolo, coordinador del Grupo de Investigación Transversal del Centro Nacional del ICSC y subdirector del Centro Alma Human AI de la Universidad de Bolonia.
    El tema de fondo, añadió, "es el riesgo". Es decir, se trata de "garantizar que los problemas relacionados con la inteligencia artificial se reducen al mínimo, gracias a un control de seguridad".
    Una de las grandes apuestas es mantenerse al día con la innovación.
    Desde esta perspectiva, observó Rotolo, la AI Act se preocupaba por encontrar una definición de inteligencia artificial acorde con un sistema regulatorio flexible.
    Un documento "de época", definió, por su parte, Andrea Bertolini, director del Centro europeo de excelencia para la regulación de la robótica y la inteligencia artificial, Eura, y profesor de Derecho privado en la Scuola Superiore Sant'Anna.
    La AI Act "es un reglamento" y, como tal, tras su entrada en vigencia es aplicable en todos los países de la Unión Europea.
    "Esto debería garantizar una mayor uniformidad, incluso si las solicitudes en cada país son diferentes", señaló.
    Se trata, sobre todo, de una "disciplina sobre la seguridad de los productos", una especie de certificación de los productos en materia de seguridad" sobre la base de "criterios y normas que en parte existen y que habrá que desarrollar".
    Hoy -señaló- el documento "fue aprobado en su formulación final, pero, con el tiempo, habrá que adoptar normas sobre los criterios a cumplir y se tendrán que tomar en consideración las tecnologías emergentes".
    Para el filósofo Mario De Caro, de la Universidad Roma Tre, la aprobación de la Ley de Inteligencia Artificial es "un paso muy importante, porque los problemas que trae consigo el progreso tecnológico cada vez más acelerado no pueden abordarse a nivel de naciones individuales".
    El objetivo, añadió, es "proteger nuestra seguridad frente a formas de ilegalidad desconocidas hasta hace unos años y que no estaban reguladas".
    Lo importante es que la Ley Europea de IA "no sigue siendo un caso aislado: es un primer paso y será necesario hacer más en varios frentes, con un trabajo global".
    De cara al futuro, para De Caro "hay que pensar en cómo reorganizar la sociedad para hacer frente a posibles distorsiones", como la "impresionante cantidad de puestos de trabajo que desaparecerán en los próximos años, sustituidos por la inteligencia artificial".
    Es la primera vez que el progreso tecnológico amenaza los empleos intelectuales.
    Eso -concluyó el filósofo- "no significa que no habrá nuevos puestos de trabajo, pero sí que habrá personas sin trabajo durante largos períodos. La educación debe permitir que personas de todas las edades se formen en las nuevas tecnologías. Es el nuevo desafío". (ANSA).