Ofensivas, sanciones y energía, ejes en dos años

La incorporación de Kiev a UE, dilemas por costos y seguridad

Ucrania, un conflicto que cumple dos años (foto: ANSA)
Ucrania, un conflicto que cumple dos años (foto: ANSA)

(ANSA) - ROMA, por Stefano de Paolis - La contraofensiva, las sanciones a Rusia, la independencia de Europa del gas ruso, la ayuda occidental a Kiev y su camino hacia la Unión Europea: dos años después del inicio de la guerra en Ucrania, un estudio del Instituto de Estudios Políticos Internacionales (ISPI) destacó los acontecimientos que han marcado el conflicto en curso.
    Para empezar, la contraofensiva lanzada por Ucrania el pasado verano boreal, en la cual Kiev nunca expuso claramente sus objetivos, pero existe la creencia general de que, en realidad, fue un fracaso, en la medida en que si el objetivo era liberar los territorios ocupados, esto no sucedió.
    Según destacó el ISPI, en 2023 tanto Moscú como Kiev habrían arrebatado al enemigo entre el 0,08 y el 0,09% del territorio en disputa, por lo que, de hecho, se creó una situación de estancamiento.
    Pero, al mismo tiempo, las fuerzas ucranianas lograron resultados significativos en la Batalla del Mar Negro.
    El ISPI habló explícitamente de "victorias", recordando, en particular, que el pasado 22 de septiembre un ataque con misiles ucranianos contra Sebastopol dañó varios barcos y destruyó el cuartel general local de la flota rusa, hasta el punto de que, en los últimos meses, la mayoría de los barcos de guerra rusos fueron reubicados más al este.
    En cuanto a las sanciones a Moscú, el estudio destacó que las valoraciones al respecto difieren mucho.
    Con 16.587 medidas, Rusia es el país más sancionado del mundo, pero eso no fue suficiente para bloquear su maquinaria de guerra.
    Además, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), tras cerrar 2023 con un crecimiento del 3%, este año el Producto Interno Ruso (PB) ruso debería registrar un nuevo aumento del 2,6%.
    Sin embargo, son datos distorsionados por el hecho de que Moscú está militarizando cada vez más su economía, concentrando gran parte de su fuerza laboral en la industria armamentista, lo que causó un aumento generalizado de los salarios, con la inflación volviendo a subir.
    En 2024, el gobierno ruso también planea invertir alrededor de un tercio del presupuesto total en defensa, y esto, ciertamente, no es indicativo de un crecimiento sostenible a largo plazo.
    La cuestión de la liberación de Europa de la energía rusa encaja en este marco.
    Las importaciones de gas natural ruso a la Unión Europea (UE) se han desplomado, pero entre mediados de 2023 y las primeras semanas de 2024, según el ISPI, hubo un aumento lento pero constante de los suministros rusos a Europa a través de gasoductos o vía mar con GNL.
    Al mismo tiempo, la ayuda occidental a Kiev disminuyó.
    Después de semanas de estancamiento, la UE logró recientemente aprobar un paquete de ayuda de 50 mil millones de euros, el cual, sin embargo, se desembolsará durante los próximos cuatro años.
    Por su parte, en Estados Unidos el Senado aprobó una ayuda por valor de 60 mil millones de dólares, pero la medida sigue bloqueada en la Cámara y es cada vez más probable, de acuerdo a lo observado por el ISPI, que pueda ser el último tramo de ayuda, especialmente si el magnate Donald Trump gana las elecciones en noviembre próximo.
    También hay dificultades para hacer predicciones sobre la adhesión de Kiev a la UE.
    El proceso ya se inició, pero podría llevar mucho tiempo.
    En particular, en lo que respecta a las reformas que se deben implementar en la economía ucraniana, especialmente teniendo en cuenta que, según el Banco Mundial, se necesitarán aproximadamente 440 mil millones de euros para reconstruir el país.
    Luego están los aspectos de seguridad, ya puestos de relieve por el hecho de que, en estos momentos, es difícil delimitar las fronteras de Ucrania y, en cualquier caso, no está claro hasta qué punto podría ser peligroso ampliar el territorio de la UE hasta la frontera con Rusia.
    Si Ucrania se convirtiera en miembro de la Unión Europea pero no de la OTAN, Bruselas correría el riesgo de no poder garantizar una seguridad suficiente ni siquiera para el bloque mismo. (ANSA).