Paso adelante de Bruselas sobre Pacto Migrante

Se aprueban los textos legislativos. Ahora, a Parlamento

(ANSA) - BRUSELAS, 08 FEB - Un nuevo paso decisivo para la adopción definitiva del nuevo Pacto para asilo y migración se dio hoy, cuando, de hecho, los representantes permanentes en la Unión Europea (UE) aprobaron el compromiso final presentado por la presidencia belga sobre los textos clave que componen el acuerdo.
    "Había una gran emoción en la sala", aseguró un diplomático presente.
    La pelota pasa ahora al Parlamento Europeo para su adopción (probablemente) en el pleno de abril.
    Si la Cámara Europea adopta los textos, y mantiene así la fidelidad al acuerdo político firmado a finales de 2023, la presidencia incluirá el punto en la agenda del Consejo para su aprobación formal.
    Y en ese momento será ley.
    "Los Estados miembros confirmaron hoy su compromiso de mejorar el sistema europeo de asilo y migración: las nuevas normas lo harán más eficaz y aumentarán la solidaridad", comentó Nicole de Moor, ministra belga de Migraciones.
    "La Presidencia belga trabajó intensamente en las últimas semanas para aclarar los detalles técnicos restantes: estamos contentos de haber tenido éxito en esta tarea y de haber obtenido el apoyo de los Estados miembros", añadió.
    Por supuesto, esto no significa que los 27 países de la UE estén 100% de acuerdo.
    Los países bálticos, por ejemplo, presionaron para que se adoptara un texto "más valiente" en lo que respecta a la instrumentalización de las migraciones.
    "Esperamos poder retomarlo en la próxima legislatura", confió una fuente diplomática.
    El Pacto se aprobó gracias a la mayoría cualificada (como exigen los Tratados), interrumpiendo la búsqueda de unanimidad que hasta ahora había hecho imposible llegar a un acuerdo.
    En ese contexto, Hungría acusó a Bruselas de querer violar su soberanía y de querer transformar Budapest en un "campo de refugiados", sabiendo muy bien que la reforma prevé la "solidaridad obligatoria" entre los Estados, pero no las reubicaciones forzosas, inicialmente solicitadas por el Mediterráneo, incluida Italia. Por esa razón, algunos países del Grupo de Visegrado insistieron en añadir a los textos algunas "declaraciones" con fines políticos, en un intento de influir en la aplicación de las normas.
    "Este acuerdo cambiará fundamentalmente la forma en que gestionamos la migración en las fronteras y dentro de nuestros territorios, pero no lo hará a partir del día siguiente de su adopción: ahora debemos trabajar duro para implementar lo que hemos decidido", subrayó de Moor. (ANSA).