Ataque a Damasco fortalece el eje Rusia-China-Irán

Israel:"Apuntamos a enemigos en todas partes".Jamenei: "Pagarán"

El edificio del consulado iraní en Damasco destruido tras el ataque atribuido a Israel.  (foto: ANSA)
El edificio del consulado iraní en Damasco destruido tras el ataque atribuido a Israel. (foto: ANSA)

(ANSA) - ROMA, por Luca Mirone - El ataque israelí al consulado iraní en Damasco, en el que murió uno de los comandantes más importantes de los Pasdaran, genera alarma en la comunidad internacional porque eleva aún más el nivel del conflicto entre el Estado judío y los enemigos del llamado eje de la resistencia chiita, en el contexto de la guerra en curso en Gaza.
    Rusia y China, que también desafían a Estados Unidos en ese juego, denunciaron el bombardeo en Siria y Moscú convocó al Consejo de Seguridad de la ONU.
    Pero la Unión Europea también advirtió contra cualquier posible escalada.
    La atención también se centró en la respuesta de Teherán, pues, a través del líder supremo, Ali Jamenei, advirtió al "régimen sionista: haremos que se arrepentirá de ese crimen".
    Después del 7 de octubre, Israel atacó repetidamente a los soldados iraníes que ayudaban a las milicias en Siria y el Líbano, pero hasta ahora la representación diplomática iraní nunca había sido atacada.
    Además, la operación llevada a cabo contra el alto comandante de la Fuerza Quds, Mohammad Reza Zahedi, y sus asesores fue la más importante desde aquella en la que fue asesinado el jefe de la Guardia Revolucionaria, Qassem Soleimani, en 2020, en Bagdad.
    Los israelíes, como siempre, cuando se trata de acciones en la sombra en Medio Oriente, no se atribuyeron la responsabilidad del ataque, pero el ministro de Defensa, Yoav Gallant, hizo una referencia indirecta al explicar que "trabajamos en todas partes para evitar el fortalecimiento de nuestros enemigos".
    Mientras que una fuente del gobierno de Benjamin Netanyahu hizo saber que los Pasdaran asesinados "estaban detrás de muchos ataques contra activos israelíes y estadounidenses, y tenían planes para nuevos ataques", aunque, aclaró, la embajada iraní "no era un objetivo".
    Por su parte, el presidente iraní, Ebrahim Raisi, condenó el ataque como una "clara violación de las normas internacionales" y Teherán también acusó a Estados Unidos.
    El ministerio de Asuntos Exteriores convocó al encargado de negocios de la embajada suiza que representa los intereses estadounidenses en Irán, informando que había enviado un "mensaje importante al gobierno estadounidense como partidario del régimen sionista".
    Washington, extraoficialmente, se distanció del bombardeo en Damasco y los funcionarios de la Casa Blanca dijeron que fueron informados sólo de la acción en curso.
    Las reacciones del Kremlin, que habló de "agresión contra un Estado soberano", y de Pekín, que subrayó que "la seguridad de las oficinas diplomáticas no puede ser violada", fueron muy diferentes.
    La incursión israelí también fue condenada por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, mientras que, desde Bruselas, la Comisión de la Unión Europea, lanzó un llamamiento general a la "moderación", afirmando que "una nueva escalada en la región no beneficia a nadie".
    En tanto, el gobierno de Teherán reveló que "decidirá el tipo de reacción y castigo del atacante".
    Hasta ahora, los iraníes evitaron acciones contra Israel que los habrían arrastrado a un conflicto abierto y se limitaron a punzar al enemigo y a su aliado estadounidense a través de milicias amigas en Siria, Líbano, Irak y Yemen (justo después del ataque a Damasco, un dron atacó una base estadounidense en Irak).
    La cautela iraní, según los analistas occidentales, convenció a Israel de permitirse acciones militares cada vez más agresivas sin temor a represalias graves.
    Esta vez, sin embargo, la República Islámica se vio golpeada de un modo inesperadamente duro, también desde el punto de vista simbólico.
    Con seis misiles que arrasaron con una de sus representaciones diplomáticas. 
   

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