En la Línea Azul, listos para la escalada de tensión

Misión Unifil con italianos, se refugia en búnkeres

Una tanqueta de la misión Unifil en la Línea Azul, entre Israel y Líbano (foto: ANSA)
Una tanqueta de la misión Unifil en la Línea Azul, entre Israel y Líbano (foto: ANSA)

(ANSA) - LINEA AZUL ENTRE LIBANO E ISRAEL, por el enviado Lorenzo Trombetta- Cada vez más delgada, la Línea Azul que demarca la frontera entre Líbano e Israel, es también en confín que separa la inminencia de una guerra abierta entre la organización libanesa Hezbolá y el Estado judío, con tensiones que comenzaron hace seis meses, con un crescendo de intercambios de disparos entre Alta Galilea y el sur del Líbano.
    Precisamente en el sur del Líbano, los más de 10.000 cascos azules, de los cuales un millar son italianos, pueden quedar atrapados en medio de un conflicto a gran escala.
    Mientras, se ven obligados, varias veces al día, a refugiarse en los búnkeres de sus bases repartidas a lo largo de toda la línea del frente.
    "Estamos seriamente preocupados por el aumento de la violencia cerca de la Línea Azul", dijo a ANSA el italiano Andrea Tenenti, portavoz de toda la misión de la ONU presente en el Líbano desde 1978.
    De hecho, desde hace días se repiten los bombardeos israelíes, que Hezbolá y otros grupos armados respondieron con lanzamientos de cohetes y misiles.
    "Esta escalada provocó un elevado número de muertes civiles, además de la destrucción de hogares y medios de subsistencia", afirmó Tenenti en la base de Unifil en Naqura, a un paso de la Línea Azul.
    Durante la entrevista se escuchaba el rugido de un israelí ataque de artillería.
    Y al este de la carretera costera, una espesa columna de humo procedente de un bombardeo israelí se elevaba contra un coche en el que viajaba un exponente de Hezbolá.
    Los combatientes del Partido de Dios y los grupos aliados son una parte integral del tejido social local.
    Los lanzamientos de cohetes contra Israel se llevan a cabo desde el monte, pero los depósitos de armas y la logística, a menudo, se manejan en centros poblados.
    En la colina que domina la sede de la misión de la ONU, donde la carretera secundaria desaparece detrás curvas cerradas, son claramente visibles las huellas de lo que queda de un café-restaurante destruido, hace dos días, por la explosión de un misil lanzado por un dron israelí.
    Entre las víctimas se encontraban algunos exponentes civiles del movimiento político armado Amal, aliado de Hezbolá.
    Pero también un conocido pescador de Naqura, Issam M., muy querido por todos en el pueblo, junto con su esposa Ola y sus dos hijos.
    En la cercana capital de Tiro, a 90 kilómetros al sur de Beirut, se celebró el funeral del pescador Issam y de otros "mártires" de Naqura.
    En la mezquita Khodr de Tiro, los dignatarios, las autoridades civiles y militares locales, así como muchas personas comunes y corrientes, recibieron el pésame de los ciudadanos.
    "Estamos muy preocupados tanto por el presente como por el futuro. La economía de nuestra zona está devastada, al igual que las casas de nuestros pueblos", afirmó Hasan Dabuk, presidente de la Unión de Municipios de Tiro.
    Los pueblos a lo largo de la Línea Azul parecen arrasados ;;por un terremoto: barrios enteros destruidos, montones de escombros por todas partes, olivares, platanales, plantaciones de tabaco incendiadas por bombas de fósforo y tradicionales lanzadas por Israel.
    Se pierden temporadas enteras de cosecha", aseguró Dabuk.
    "Decenas de miles de personas huyeron al norte. Pero muchos otros se quedaron y otros regresaron", completó el presidente de la Unión de Municipios de Tiro. (ANSA).