Moscú asegura que "hubo dinero de Kiev a terroristas tayikos"

"Pruebas de lazos con nacionalistas ucranianos", investigadores

Vladimir Putin, presidente de Rusia (foto: ANSA)
Vladimir Putin, presidente de Rusia (foto: ANSA)

(ANSA) - MOSCU - La pista ucraniana detrás del atentado a la sala de conciertos de Moscú, hasta ahora evocada por los altos dirigentes políticos a partir de Vladimir Putin, fue relanzada también por los investigadores, que efectuaron las primeras acusaciones específicas.
    A una semana de la tragedia, reivindicada por el ISIS-K, el comité investigador ruso afirmó que tiene "pruebas" de "conexiones" entre los terroristas y "nacionalistas ucranianos", que habrían proporcionado "ingentes" financiamientos al comando tayiko responsable del ataque al Crocus City Hall.
    Nada más que "propaganda" es, en cambio, la posición de Estados Unidos, que fue cuestionado junto con Kiev y Londres como posibles instigadores de la masacre.
    En una nota difundida por las agencias oficiales, los inquisidores rusos que trabajan en el atentado a la sala de conciertos dieron cuenta de sus "primeros resultados" que maduraron luego de los interrogatorios a los detenidos, incluidos los 4 atacantes, "el examen de los dispositivos técnicos secuestrados y el análisis de las informaciones sobre las transacciones financieras".
    De todo esto emergieron "pruebas de sus nexos con nacionalistas ucranianos" y de "ingentes sumas de dinero y criptomonedas llegadas" al comando "desde Ucrania", que fueron "utilizados para preparar este crimen".
    Finalmente anunciaron al arresto de un nuevo sospechoso "comprometido en el plan de financiamiento" del blitz en Moscú.
    Ocho personas, a más de los atacantes, están actualmente en la cárcel.
    Ya en los últimos días las autoridades rusas habían señalado, de forma más o menos encubierta, a Kiev y a sus aliados: el poderoso jefe del Consejo de Seguridad Nacional, Nikolai Patrushev, el director del FSB, Nikolai Bortnikov y, sobre todo, el presidente Vladimir Putin que, aunque admitió el origen islámico del ataque, dejó pendiente la cuestión de los instigadores, afirmando que los terroristas habían intentado huir a Ucrania después del ataque.
    Los investigadores incluso ahora adoptaron la narrativa del Kremlin, pero cabe señalar que las acusaciones contra Ucrania siguen siendo genéricas. El informe no cuestiona todavía al gobierno de Kiev ni a grupos concretos, sino que sólo habla de "nacionalistas" no especificados, sin aclarar si se trata de un grupo organizado. Por lo tanto, la línea es la ambigüedad, probablemente para mantener al enemigo jurado Volodimir Zelensky en vilo en una fase en la que las Fuerzas Armadas ucranianas se encuentran en dificultades en el conflicto.
    Los medios rusos independientes, como Meduza, promueven esta lectura, según la cual la prensa progubernamental recibió instrucciones de Moscú de resaltar en los informes posibles "rastros" de la participación ucraniana en la masacre de Crocus City Hall. Y hay aún una reconstrucción reciente de la agencia estadounidense Bloomberg: algunos colaboradores cercanos habrían señalado a Putin que no hay pruebas del papel de Kiev en la masacre, pero el jefe del Kremlin habría "decidido utilizar la tragedia para intentar unir a los rusos para apoyar la guerra en Ucrania".
    Dejando de lado las reconstrucciones periodísticas, los gobiernos occidentales igualmente acusaron abiertamente a Rusia de invocar el liderazgo ucraniano en el ataque en Moscú como pretexto para desencadenar una nueva ofensiva en el país bajo invasión.
    Por la noche, entre otras cosas, llegó un nuevo mensaje del ISIS-K, que ya se había atribuido la responsabilidad de la masacre de la noche del viernes. El grupo yihadista que pretende crear un califato en Asia Central, incluidos los territorios de las antiguas Repúblicas soviéticas del Cáucaso, publicó un audio para elogiar al comando. Y llamó a sus seguidores a atacar "a los cruzados en todas partes". (ANSA).