Netanyahu lanza un plan para Gaza, Hamás y ANP lo rechazan

Demasiada frialdad de Estados Unidos a la propuesta

El premier israelí, Benjamín Netanyahu (foto: ANSA)
El premier israelí, Benjamín Netanyahu (foto: ANSA)

(ANSA) - TEL AVIV, por Massimo Lomonaco- La completa desmilitarización de la Franja, un "gobierno" de funcionarios locales y sin lazos con el terrorismo, el cierre de la Agencia ONU para refugiados palestinos en Medio Oriente (UNRWA), son algunos de los puntos del plan que presentó, por primera vez y tras el quinto mes de conflicto armado, el premier israelí, Benjamin Netanyahu, al Gabinete de Seguridad.
    El plan servirá de base para las futuras discusiones acerca de la gestión de Gaza luego del conflicto bélico.
    Un proyecto que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) de Abu Mazen enseguida impugnó y declaró como "destinado al fracaso".
    "Jamás tendrá éxito", se hizo eco Hamás. Mientras Estados Unidos se mostró más que escéptico.
    El plan prevé objetivos inmediatos y a mediano plazo. Entre los primeros figuran la continuación de la guerra hasta la destrucción militar y de las estructuras del gobierno de Hamás y de la Jihad Islámica, el retorno de los más de 130 rehenes aún en manos de la facción islámica, y la remoción de cada amenaza a la seguridad de Israel que provenga de la Franja.
    A mediano plazo, el proyecto de Netanyahu indica el nacimiento de un gobierno civil para los asuntos corrientes y el orden público gobernado "por funcionarios locales con experiencia de gestión y no identificados con Estados u organizaciones que apoyan el terrorismo y no reciben salarios de ellos". Al formular este punto, el plan no menciona ningún papel de la Autoridad Palestina, que Estados Unidos y la comunidad internacional quieren involucrar.
    Y nuevamente: el ejército israelí conservará la libertad de operar contra las actividades terroristas en toda Gaza. Incluso está prevista -otro punto de contraste con EEUU- la creación de una zona de contención en el lado palestino de la Franja, con la aclaración de que permanecerá en vigor durante el tiempo "exigido por las necesidades de seguridad".
    Israel también quiere imponer un "cierre" en la frontera sur de la Franja con Egipto, englobado el cruce de Rafah, para impedir actividades de contrabando de armas y, por tanto, terrorismo. Finalmente, pretende crear "organizaciones humanitarias internacionales responsables" en lugar de la UNRWA Gaza, replicó con dureza desde Ramalá la ANP, "será solo parte del Estado palestino independiente, con Jerusalén como capital, y cualquier otro plan diferente está destinado al fracaso".
    "Israel -añadió la Autoridad Palestina- no tendrá éxito en sus intentos de cambiar la realidad y la demografía de Gaza".
    Incluso el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, se mostró muy crítico: "He leído algunos informes, pero no he visto el plan israelí. En cualquier caso -subrayó- hay ciertos principios básicos que queremos hacer respetar y, entre ellos, no debe existir una re-ocupación israelí de Gaza".
    Mientras tanto, se lleva a cabo una nueva ronda de negociaciones sobre rehenes en París con el director de la CIA, William Burns, Egipto, Qatar y una delegación israelí encabezada por el jefe del Mossad, David Barnea.
    Unas conversaciones que, aunque con la debida cautela, parecen bien encaminadas tras los "progresos" registrados en El Cairo entre los mediadores y el líder de Hamás, Ismail Haniyeh.
    El avance está relacionado con el menor número de prisioneros palestinos solicitados por la facción islámica respecto a hace unos días a cambio de la liberación de los secuestrados israelíes. También si ahora hablamos de 3.000 prisioneros por aproximadamente 130 rehenes: una proporción de más de 23 prisioneros por cada rehén frente a los 3 a 1 del acuerdo anterior de noviembre.
    Sin embargo, fuentes palestinas cercanas a las negociaciones -citadas por Ynet- dijeron que Hamás sigue pidiendo la retirada total de las FDI de Gaza y un alto el fuego permanente.
    Para complicar la situación aparece la decisión de Israel de poner en marcha planes para la construcción de 3.344 nuevas viviendas en Cisjordania, en respuesta al ataque palestino del jueves: 2.350 en Maale Adumim (cerca de Jerusalén), 694 en Efrat y 300 en Keidar (Belén). Una decisión que suscitó una ola de críticas, empezando por Estados Unidos: "Los nuevos asentamientos son contraproducentes para lograr una paz duradera y no son conformes con el derecho internacional". (ANSA).