Obispos pactan tregua con crimen organizado

En región del estado de Guerrero.

(ANSA) - CIUDAD DE MEXICO, 15 FEB - Obispos y sacerdotes del estado sureño de Guerrero lograron lo que el gobierno federal no ha podido en más de cinco años: acordar una tregua con grupos criminales que operan en una de las regiones más violentas del país. "Tenemos que hacer algo porque es penoso que estas autoridades no hagan nada por pacificar el estado", afirmó Salvador Rangel, obispo emérito de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa. Chilpancingo, la capital de Guerrero, y sus alrededores, se convirtieron en los últimos días en una zona donde impera el caos y el miedo, donde en solo 24 horas, entre el lunes y el martes, fueron asesinados un líder transportista y un conductor de un bus de pasajeros. La ciudad se encuentra virtualmente paralizada, en medio de un ambiente de alarma y agitación, desde el 5 de febrero, cuando comenzó un paro del transporte público para rechazar los actos de violencia contra taxistas y conductores de buses que han provocado al menos cuatro muertos.
    Entre las víctimas figura Omar Reina Abarca, de 38 años, líder de la Organización de Taxistas Real del Oro, asesinado a balazos en la cercana ciudad de Iguala, cuando salía de su oficina, lo que llevó a la gobernadora Evelyn Salgado, a desplegar 600 policías del estado. El sacerdote y activista Filiberto Vázquez, que dirige el Centro de Derechos Humanos Minerva Bello, cerca de Chilpancingo, quien sufrió un atentado a balazos cuando iba a bordo de su automóvil el 18 de octubre, del cual resultó ileso, dijo que "se pactó una tregua y no sabemos si será de manera indefinida" para reactivar el transporte. El llamado "Padre Fili", de 39 años, dijo que "no hubo ninguna condición que pusieron en la mesa los dos grupos" criminales dominantes en la región, que son Los Tlacos y Los Ardillos, sino simplemente "hubo acuerdo" para que los 1.600 vehículos de transporte reanudaran sus actividades, lo que permitirá reabrir también las escuelas. Según el sacerdote, al menos cinco obispos de las distintas diócesis y el emérito dialogaron en forma individual con los líderes de las bandas que se disputan territorios, para "discutir una propuesta de paz en el estado", uno de los más azotados por la espiral violenta que desangra al país. El obispo de Chilpancingo, José de Jesús González, dijo que estos grupos "no quisieron realizar un pacto estatal porque no se pusieron de acuerdo en el reparto de territorios que disputan", lo cual significa que la tregua es solo válida para una región del estado. De visita en el centro veraniego de Acapulco, ubicado también en Guerrero y azotado no solo por el crimen, sino por un devastador huracán, el presidente Andrés Manuel López Obrador avaló este esfuerzo de exponentes de la Iglesia católica. "Lo veo bien" por cuanto "todos debemos contribuir a la pacificación del país" aunque admitió que "desde luego la principal responsabilidad es del Estado". La oposición ha cuestionado duramente en repetidas ocasiones a López Obrador por su política de "abrazos y no balazos" y su inacción hacia la ola de violencia, que arroja desde hace 17 años más de 476.000 muertos y más de 100.000 desaparecidos.
    (ANSA).