Ataques contra Líbano, tras misiles de Hezbolá

Abu Mazen presiona a Hamás. Negociación en El Cairo complicada

El líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, habla en video a sus partidarios en Beirut. (foto: ANSA)
El líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, habla en video a sus partidarios en Beirut. (foto: ANSA)

(ANSA) - TEL AVIV,  por Massimo Lomonaco - El enfrentamiento entre Israel y Hezbolá se está intensificando y corre el riesgo de arrastrar también al Líbano a la guerra. Las milicias chiítas aliadas de Irán han lanzado "una lluvia de cohetes" sobre el norte del Estado judío, en particular en Safed y Merom, lugares de los que numerosos residentes han sido desplazados debido a las continuas amenazas militares de Hezbolá desde el 7 de octubre.
    Esta vez fue atacada una base militar, donde murió un soldado de 20 años, Amer Sarah Benjo, mientras que otras ocho personas resultaron heridas. Israel respondió atacando con arremetidas militares a gran escala en lo profundo del territorio libanés, mucho más allá de la frontera y del río Litani.
    En concreto, afirmó el portavoz militar, "una serie de objetivos de Hezbolá en las zonas de Jabal el Braij, Houneh, Dunin, Aadchit y Souaneh". Entre esos objetivos se encuentran "complejos militares, centros de control operativo y estructuras terroristas", añadió, y explicó que muchos de ellos pertenecen "a las fuerzas Redwan", es decir, a las unidades especiales de los milicianos.
    El periódico libanés Al-Meyadeen -vinculado a Hezbolá- informó de cuatro muertos en los ataques, entre ellos una mujer y sus dos hijos.
    Estados Unidos lanzó inmediatamente un llamamiento a la reducción de la tensión, invocando la vía diplomática. "Seguimos creyendo que existe espacio para hacerlo y seguiremos avanzando para intentar resolver esta cuestión diplomáticamente", afirmó el portavoz del Departamento de Estado, Matthew Miller.
    "La peligrosa escalada" en el Líbano "debe cesar", instó el portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric. Desde Israel, la portavoz de la oficina del primer ministro, Ilana Stein, reiteró que el Estado judío "no está interesado en una guerra en dos frentes, pero si se le provoca responderá con fuerza".
    Israel ha pedido repetidamente -sobre la base de la resolución 1701 de la ONU- que Hezbolá se retire más allá del río Litani y Francia está trabajando en un plan de mediación.
    Mientras que el periódico The Wall Street Journal ha anunciado que Estados Unidos está investigando varios ataques israelíes en Gaza que mataron a decenas de personas y el posible uso por parte del estado judío de fósforo blanco en el Líbano. A este respecto, los israelíes ya aseguraron en el pasado que actúan "de manera legal, sobre la base del derecho internacional".
    Mientras tanto, en El Cairo -donde también aterrizó hoy el líder turco Recep Tayyip Erdogan después de más de una década de heladas relaciones con Egipto- las negociaciones con Hamás avanzan, pero el camino sigue siendo cuesta arriba.
    Varias fuentes informan que las conversaciones se han estancado, especialmente por el número de prisioneros palestinos que necesita la facción islámica para aceptar el acuerdo de rehenes. "Insisto en que Hamás abandone sus delirantes exigencias. Cuando se rindan, podremos seguir adelante", anunció el premier Benjamin Netanyahu tras prohibir a la delegación israelí regresar mañana a la capital egipcia.
    La decisión fue fuertemente criticada por las familias de los más de 130 rehenes: "No ir a El Cairo es una sentencia de muerte para nuestros seres queridos", dijeron. Las mismas familias llegaron a La Haya para denunciar a Hamás ante el Tribunal Penal "por crímenes de guerra, secuestro y violación".
    El presidente palestino, Abu Mazen, también instó a Hamás a "completar rápidamente el acuerdo" sobre los rehenes "para evitar a nuestro pueblo el flagelo de otra catástrofe", según advirtió.
    Las preocupaciones del líder de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y de otros se centran ahora en la posible operación terrestre en Rafah, donde se hacinan más de un millón de desplazados. Netanyahu volvió a amenazar hoy con acciones "poderosas" tan pronto como los civiles fueran desalojados. Una perspectiva ahora condenada por el mundo entero.
    El presidente francés, Emmanuel Macron, en una llamada telefónica con el primer ministro israelí, dijo que el número de muertos en Gaza era "intolerable" y que las operaciones israelíes debían "cesar". A continuación, subrayó la urgencia de concluir un acuerdo de alto el fuego que garantice finalmente la protección de todos los civiles y un acceso masivo a la ayuda.
    La misma advertencia llegó desde España e Irlanda, que pidieron a la Comisión Europea que "verifique urgentemente" si Israel está "respetando los derechos humanos en Gaza", como afirmó el presidente del Gobierno madrileño, Pedro Sánchez, en referencia a una carta conjunta con el primer ministro irlandés, Leo Varadkar. 
   

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