El miedo en Rafah, "sólo nos queda rezar"

Los tanques israelíes se acercan a ciudad fronteriza con Egipto

Rafah, pánico por más ataques y rezos por un freno a la guerra (foto: EPA)
Rafah, pánico por más ataques y rezos por un freno a la guerra (foto: EPA)

(ANSA) - RAFAH, por Sami al-Ajrami - Tras dos noches de incesantes ataques aéreos israelíes en Rafah, en la frontera con Egipto, la desesperación se apoderaba de los refugiados, que expresaron el temor de que esa ciudad se vuelva como la devastada localidad de Khan Younis.
    "Todo lo que podemos hacer es rezar. Y esperar que se alcance un acuerdo", manifestaron los refugiados.
    Efectivamente, no tienen adónde ir y, ahora, mientras los tanques del Estado judío están a un paso, temen una operación terrestre incluso en esa última franja de tierra donde habían buscado refugio.
    Entonces están listos para volver a escapar.
    "Encontré gasolina a 180 shekels (45 euros) el litro. Creo que tengo dos litros en el depósito: suficiente, en caso de extrema necesidad, para llevar a mi familia a un lugar seguro hasta Deir el- Balah. Mientras los previsibles atascos nos lo permitan", dice un hombre, con la mirada perdida.
    Después de cuatro meses de guerra, Rafah es quizás la última de las ciudades de la Franja que, a pesar de la llegada más de un millón de refugiados, todavía tiene la apariencia de un centro urbano.
    En el resto del enclave palestino se pueden ver principalmente edificios en ruinas y calles llenas de escombros, mientras hasta ahora Rafah se ha salvado.
    "Me temo -afirmó Yasser Abu Hatla, comerciante de 52 años- que el destino de Rafah sea similar al de Khan Yunis", escenario de una guerra sin cuartel entre el ejército israelí y la organización palestina Hamás durante semanas.
    "Que Rafah siga en pie es un verdadero milagro -afirma Assad, con cinco hijos, que tiene un surtidor de gasolina-.
    Todavía tenemos esperanzas de que esta pesadilla termine, de que Israel y Hamás alcancen una 'hudna' (un alto el fuego) antes de que el ejército entre en Rafah. Todo lo que tenemos que hacer es rezar".
    Situada en la frontera con Egipto, Rafah es considerada por Israel como un importante objetivo estratégico y en la ciudad se viven días dramáticos, con refugiados acampando en espacios públicos y a la orilla del mar, en la zona de Moassi.
    Mientras, persisten, uno tras otro, los ataques de la Fuerza Aérea Israelí, los cuales, en las dos últimas noches, causaron 14 muertos.
    Y Abu Hatla teme que la situación empeore.
    Tiene una familia muy numerosa y una casa cómoda al este de Rafah, donde nació: "En este momento estoy planeando una fuga de emergencia. Preparé un bolso con los documentos más importantes.
    Me hace mal pensar que mi casa pueda ser destruida, de verme obligado a refugiarme en una tienda al oeste de Rafah".
    También Abu Hatla considera Hamás ha provocado "sufrimiento y destrucción" en la Franja de Gaza.
    Incluso Assad Hijazi se siente ahora en apuros. "No sabemos adónde ir. Ya no hay lugares seguros. No veo por qué Israel debería entrar en Rafah, no es una ciudad de Hamas. Nunca han ganado elecciones aquí".
    En su tienda instalada en una acera del barrio saudita, Muhammad Shabana, un refugiado de 46 años, también vive días de desolación.
    En las últimas semanas deambuló por asilos temporales en Shati, Nusseirat, Khan Yunis y llegó a Rafah sin nada.
    Se siente acorralado: "Pasamos días enteros debatiendo la respuesta al acuerdo de alto el fuego, sin comprender que para nosotros, bajo las tiendas, cada minuto equivale a un año", completó. (ANSA).