"Italia quiere liderar políticas antirrusas desde G7"

Lo afirma el embajador ruso en Roma, Paramonov.

La premier Meloni en la cumbre del G7 en Hiroshima.  (foto: ANSA)
La premier Meloni en la cumbre del G7 en Hiroshima. (foto: ANSA)

(ANSA) MOSCU - "Con el inicio de su presidencia del G7, Roma está reivindicando activamente el papel de 'coordinador principal' de este cuartel general antirruso del Occidente colectivo", afirmó el embajador de Rusia en Italia, Alexei Paramonov, en una entrevista con la agencia Tass.
    Según el diplomático, "no se puede descartar que, bajo la presión del ala anglosajona de este consorcio, se haga hincapié en el desarrollo de diversas medidas antirrusas, incluido el endurecimiento de las sanciones ya en vigor y la búsqueda de una formalización legal de la incautación ilegal de bienes soberanos rusos".
    Paramonov, sin embargo, destaca que la "popularidad" de Rusia persiste "entre los italianos pensantes" y prueba de ello es "el creciente número de movimientos políticos y de asociaciones públicas que sitúan en el centro de sus programas la necesidad de normalizar las relaciones con Moscú y detener la escalada en curso entre Rusia y Occidente".
    El embajador de Moscú en Roma también critica el "enfoque neocolonial" detrás de la cumbre convocada por Italia con varios países africanos, como parte de sus "intentos febriles" por encontrar un sustituto a las exportaciones rusas de energía y materias primas.
    En esa cumbre en la capital italiana, "se intentó imponer a los líderes africanos los habituales enfoques neocoloniales destinados a preservar la distribución desigual de los recursos naturales y compensar con pérdidas mínimas la renuncia a los suministros rusos", consideró Paramonov.
    "Ya es evidente -prosigue Paramonov- que el objetivo fijado por el Gobierno de Mario Draghi de renunciar de forma inmediata y total al gas ruso ha resultado inalcanzable, ya que los plazos para alcanzarlo se posponen constantemente".
    " Ahora ya hablamos de 2025. Ahora Roma debe reorientarse hacia otros proveedores, lo que implica importantes costos económicos y la necesidad de construir regasificadores, peligrosos para el medio ambiente, para el GNL más caro procedente de Estados Unidos, cuya participación en las importaciones totales ya ha aumentado hasta casi el 8-9 por ciento". (ANSA).