30 años atrás, Berlusconi anunciaba su ingreso a la política

"No quiero vivir en un país iliberal", dijo en el video que divulgó.

Una imagen del video que divulgó para anunciar su ingreso a la política.  (foto: ANSA)
Una imagen del video que divulgó para anunciar su ingreso a la política. (foto: ANSA)

(ANSA) ROMA - "No quiero vivir en un país iliberal": Con estas palabras, el 26 de enero de 1994, hace 30 años, el hasta entonces exitoso empresario de medios Silvio Berlusconi anunciaba su "salida a la cancha" en política con un mensaje de video en televisión.
    En ese discurso, Berlusconi anunció su decisión "de salir a la cancha" y "ocuparse de los asuntos públicos".
    "No quiero vivir en un país iliberal, gobernado por fuerzas inmaduras y hombres vinculados a un pasado político y económicamente fallido", dijo entonces quien después sería el premier con más tiempo en el cargo.
    "Italia es el país que amo. Aquí tengo mis raíces, mis esperanzas, mis horizontes. Aquí aprendí, de mi padre y de la vida, mi oficio de empresario. Aquí aprendí la pasión por la libertad", agregó.
    Berlusconi, que en ese discurso anunció que renunciaba "a cada cargo social del grupo" que había fundado, a su "papel como editor y empresario" para poner su experiencia y compromiso a disposición de una batalla en la que creía con absoluta convicción, fue tres veces primer ministro, fundador de Fininvest y Mediaset, ex presidente del Milan, y creador de Forza Italia.
    Falleció tras el repentino empeoramiento de sus condiciones de salud que lo habían obligado a una nueva hospitalización en el hospital San Raffaele. Tenía 86 años y llevaba tiempo luchando contra una leucemia mielomonocítica crónica, la última de una larga serie de enfermedades a las que no tenía intención de rendirse, pero que le fue fatal.
    Para él hubo funerales de Estado en la Catedral de su Milán, el homenaje de muchos líderes del mundo y la política italiana que se detuvo.
    Fue durante casi 30 años el líder indiscutible de los moderados, de los italianos a los que proponía hipnóticamente más bienestar y menos impuestos, el fundador de la política de la imagen, el líder de centro-derecha. Pero también dominador en el mundo del fútbol con las copas ganadas por el Milán.
    Antes había sido un empresario exitoso que había comenzado en su juventud como cantante en cruceros. A lo largo de su carrera construyó barrios residenciales en Milán, lanzó las televisiones privadas que rompieron el monopolio de la RAI, compró un equipo de fútbol.
    Hasta entonces, el interés por la política se limitaba a las repercusiones que las decisiones tomadas en el Parlamento podían tener en sus empresas: la amistad con Bettino Craxi le garantizaba un ojo de atención en el Palacio y todo parecía ir bien.
    Fue después del colapso de la primera República que Berlusconi se convenció de que solo él podía detener el avance de los postcomunistas de Achille Occhetto que parecían destinados a la victoria.
    La campaña electoral de 1994 vio el triunfo de un Berlusconi dominante del medio de televisión.
    Fue presidente del Consejo de Ministros de Italia en tres ocasiones (1994-1995, 2001-2006 y 2008-2011). Igualmente, fue ministro de Relaciones Exteriores de Italia en 2002 y presidente de turno del Consejo Europeo durante el segundo semestre de 2003.
    "Sé lo que no quiero y, junto con los muchos italianos que me han dado su confianza en todos estos años, también sé lo que quiero. Y también tengo la esperanza razonable de poder lograrlo, en una alianza sincera y leal con todas las fuerzas liberales y democráticas que sienten el deber civil de ofrecer al país una alternativa creíble al gobierno de los izquierdistas y los comunistas", subrayó en aquel discurso hace 30 años.
    (ANSA).