Entre tasas y guerras, el oro marca récord

Más de 2.200 dólares la onza. Se beneficia el Banco de Italia

Se dispara la cotización del oro, entre las guerras y las tasas (foto: ANSA)
Se dispara la cotización del oro, entre las guerras y las tasas (foto: ANSA)

(ANSA) - ROMA, por Domenico Conti - El oro rompe el muro de los 2.200 dólares la onza, con una doble señal para la economía mundial: por un lado, la convicción -reforzada por las palabras de ayer de la Reserva Federal (FED)- de que el banco central estadounidense podría verse obligado a aceptar una inflación superior a su objetivo. Por otro lado, la altísima incertidumbre en un peligroso escenario geopolítico (y económico) que desencadena la carrera por el refugio definitivo.
    Los más pesimistas deslizan que la fiebre del oro -que ha ascendido hoy a 2.225 dólares, casi el doble que hace diez años- surge del temor de que los 34.000 millones de dólares de deuda estadounidenses obliguen a la Reserva Federal a desactivar el 'agujero' en el presupuesto federal recurriendo a más inflación, lo que reduciría la relación deuda/PIB.
    De este escenario, con la necesidad de defender el valor de la inflación, vendría la fiebre del oro, que muchas veces parece ir de la mano del bitcoin y hoy ha arrastrado consigo al paladio, el platino y la plata. Mohamed el-Erian, ayer 'gurú' de los bonos al frente de Pimco y hoy presidente del Queen's College de Cambridge, lo explica más concretamente con el hecho de que la Reserva Federal, "el banco central más poderoso del mundo, parece decidida a tolerar inflación más alta, por más tiempo".
    Esta es la lectura -también política- de los tres recortes de tipos confirmados por la Reserva Federal para 2024, el año de las elecciones estadounidenses, a pesar de una inflación persistente (3,2% en febrero) y de una economía que no muestra signos de enfriamiento.
    El mercado laboral se mantuvo hoy en pleno apogeo y las solicitudes de prestaciones por desempleo cayeron a 210.000, frente a las expectativas de un aumento.
    Un escenario -el de los bancos centrales en un entorno expansivo- que agrada no sólo a los inversores del metal amarillo, sino también al diferencial (hoy en 126) y a las bolsas: Wall Street, Frankfurt y París cierran, actualizando récords históricos, Milán se satisfecho con el nivel más alto desde 2008, de 34.327 puntos, todavía lejos de los 45.000 anteriores a Lehman Brothers y del récord de 50.000 alcanzado en 2000.
    La fiebre del metal amarillo también es una buena noticia para los bancos centrales que lo utilizan como reservas, entre los que se encuentran el Banco de Italia, que con sus 2.452 toneladas de oro ocupa el segundo lugar después de la Reserva Federal y el Bundesbank.
    Si la Reserva Federal se prepara para recortar con el Banco Central Europeo (BCE) en junio, la sensación de que el ciclo monetario restrictivo ha terminado se ve definitivamente confirmada hoy por la sorpresa de Suiza. El Banco Nacional Suizo, contrariamente a lo esperado, se anticipó a los demás grandes bancos centrales bajando los tipos al 1,50%, cuando casi todos esperaban que se mantuvieran en el 1,75%.
    Incluso el Banco de Inglaterra, que como se esperaba mantuvo los tipos sin cambios en el 5,25%, dio señales "palistas": "todavía no estamos en condiciones de poder reducir los tipos de interés, pero las cosas van en la dirección correcta". Si ayer el banco central de Japón fue el último gran banco central en cerrar con tipos negativos, poniendo fin a una era de expansión monetaria extrema, los bancos centrales siguen siendo extremadamente cautelosos a la hora de abandonar las medidas de emergencia adoptadas tras la gran crisis financiera: que de los valores mantenidos en cartera que inflaron su balance.
    El BCE cerrará el PEPP -el programa de compras de emergencia- este año, pero mantendrá los bonos en su balance hasta su vencimiento. La Reserva Federal, que se deshace de ellos desde 2022, se prepara para frenar el ritmo de venta de bonos, un paso más para quienes apuestan por el oro. (ANSA).