(ANSA) - ROMA 31 MAY - La economía italiana crece a ritmo
acelerado, más de lo esperado, incluso mejor que la de Francia,
Alemania y la media de la eurozona, una clara señal de que el
revés de fines de 2022 fue solo temporal y que la recuperación
pospandemia no sufrió pasivamente las turbulencias generadas por
la guerra y las consecuencias de los altos precios de la
energía.
El Producto Interior Bruto (PIB) de Italia aumentó un 0,6%
en el primer trimestre de 2023, en comparación con los últimos
tres meses de 2022, según los datos revisados y publicados este
miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (Istat).
En la comparación con el primer trimestre del año pasado,
la expansión fue del 1,9%, según el Istat.
Ese crecimiento superó al +0,5% estimado hace apenas un mes
y al +0,1% de la eurozona, sobre la cual pesó inexorablemente la
caída del 0,3% registrado por la economía alemana.
La economía italiana también creció más que la de Francia
(+0,2%) en el período.
En línea subió también la estimación del crecimiento
adquirido, es decir, el que se alcanzaría en los próximos tres
trimestres si la variación del PIB fuera nula.
Si la actividad se mantuviera estancada, la economía
cerraría el año con un +0,9% (frente al +0,8% estimado en
abril), prácticamente a un suspiro de la previsión del Gobierno
de +1%, confirmada incluso por el gobernador del Banco de Italia
Ignazio Visco en sus consideraciones finales.
El objetivo, por tanto, parece cada vez más alcanzable, como
insinuó también en varias ocasiones el gobierno, que no en vano
hace poco más de 24 horas, en las palabras dirigidas por la
primera ministra, Giorgia Meloni, a los sindicatos, habló de un
"enfoque prudente" en las estimaciones dadas a conocer hasta
ahora y de previsiones mejoradas.
"Responsabilidad y seriedad" son las palabras también
reiteradas por el titular de Economía, Giancarlo Giorgetti,
quien - tradicionalmente cauteloso en los números - habló
también explícitamente sin embargo de "un resultado alentador",
que debe ser recibido "con justo entusiasmo, pensando que es una
buena señal incluso para Europa".
En los últimos dos años, el tejido productivo italiano se
mantuvo esencialmente firme: las empresas más fuertes, que
sobrevivieron al temporal del Covid, supieron reaccionar y los
servicios asomaron la cabeza impulsados ;;por la explosión del
turismo.
El reconocimiento también viene de Moody's que, precisamente
en coincidencia con los datos del Istat, elevó sus estimaciones
de crecimiento italiano para este año, llevándolas del +0,3%
estimado a finales de febrero al +0,8%.
Las señales positivas también se pueden encontrar en el
frente de precios. En mayo, la inflación se desaceleró y volvió
al 7,6% tras el breve repunte por encima del 8% en abril.
La desaceleración está ligada sobre todo a la pérdida de
vigor del precio de la energía alta.
En términos de tendencia, los precios de los bienes
energéticos no regulados pasaron de +26,6% en abril a +20,5% en
mayo.
"Para 2023, las previsiones disponibles hoy convergen en un
aumento del PIB del 1%", dijo el gobernador del Banco de Italia,
Ignazio Visco.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta una
expansión para el producto italiano del 1,1% este año, y la
Comisión Europea, del 1,2%. (ANSA).
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