Polémica en torno al Giuseppe Meazza

Hija de Berlusconi y alcalde de Milán confrontan sobre futuro del estadio

Remodelar el Meazza o mudarse es la pregunta (foto: ANSA)
Remodelar el Meazza o mudarse es la pregunta (foto: ANSA)

   (ANSA) - ROMA, 6 FEB - El estadio Giuseppe Meazza, histórico escenario deportivo ubicado en el barrio de San Siro, volvió a ser tema de debate hoy e involucró a Barbara Berlusconi, ex vicepresidenta del Milan e hija del fallecido Silvio Berlusconi, con el alcalde de Milan, Giuseppe Sala.
    En diálogo con ANSA, la hija de "Il Cavaliere" definió al proyecto de remodelación del mítico estadio como "una nueva forma de no hace nada" al respecto y lo calificó de "genérico e inverosímil" al considerar que resulta más oneroso que construir un nuevo escenario.
    La respuesta de Sala no se hizo esperar y el alcalde milanés respondió con ironía: "¿Pero qué sabe Barbara Berlusconi?".
    El ida y vuelta no quedó ahí y refrendó la diferencia de opiniones en torno al proyecto que presentó el estudio Arco Associati a la comisión municipal y que prevé la construcción de un cuarto anillo en el estadio y la remodelación del mismo sin necesidad de cerrarlo para permitir que Milan e Inter sigan jugando mientras se realizan las obras.
    Obras que demandarán una inversión de 253 millones y un total de 300 millones de euros, cifra que según la hija de Berlusconi resulta "demasiado baja y poco creíble", al comparar que "Real Madrid gastará más de mil millones de euros en la reconstrucción del Santiago Bernabéu, con costos que duplican las previsiones".
    "Dejemos trabajar a los que saben hacerlo y no estoy diciendo que se trate de mí", le respondió Sala, al afirmar que "ni siquiera yo estoy en condiciones de realizar una evaluación" al respecto.
    La asesora de la junta de Fininvest recogió rápidamente el guante y aseguró: "Durante tres años, trabajé en el tema con las principales sociedades mundiales de proyecto, construcción y remodelación de los estadios más importantes del planeta".
    "Además -continuó- la última y más importante refacción de San Siro fue supervisada personalmente por quien les habla y por los delegados de Inter para la final de la Champions League de 2016".
    Sala, en tanto, se dijo convencido de que Inter y Milan podrán seguir jugando en el Meazza sin necesidad de buscarse un nuevo estadio fuera de la ciudad y anticipó que se reunirá con dirigentes de ambos clubes la próxima semana.
    "Lo fundamental para ellos es poder realizar las obras sin tener que alejarse de San Siro. Ese es el tema central", afirmó al destacar que "no me siento optimista, ni pesimista hasta que ese punto no esté aclarado, pero no creo que ambos clubes vean con malos ojos seguir jugando en ese estadio".
    Milan, sin embargo, evalúa la posibilidad de mudarse a San Donato, un municipio milanés que ya dio vía libre al proyecto.
    Los clubes no pueden seguir esperando, explicó Berlusconi, al aclarar que "aprecio al alcalde por su compromiso en resolver cuestiones cotidianas, pero me permito decir que en lo que refiere al estadio se ha perdido demasiado tiempo".
    "Estoy feliz de haber abierto el debate y creo que estos años no pasaron en vano. Cada vez más personas tomaron consciencia de la necesidad de construir un nuevo estadio para mejorar la calidad del producto llamado fútbol", agregó.
    "El fútbol es una de las industrias más importantes de Italia que involucra a 12 sectores distintos y tiene un impacto directo en el Producto Interno Bruto nacional cercano a los 10 mil millones de euros, generando además unos 112 mil puestos de trabajo", graficó.
    "Creo que se perdió demasiado tiempo pensando más en los intereses políticos que en las exigencias de un deporte que, como ya dije, es una de las principales industrias del país".
    Según Berlusconi, el Meazza ya cumplió su ciclo porque "no es funcional, es decadente y no cuenta con los servicios necesarios. Quienes frecuentan la segunda y la tercera bandeja del estadio lo saben muy bien. Tienen butacas estrechas e incómodas y rampas interminables", ilustró.
    Por eso, considera que resulta "inevitable" que los caminos de Milan y de Inter se separen porque "la convivencia resulta poco funcional y una ciudad como Milán puede contar con más y mejores estadios". (ANSA).