Homenaje para Gino Ravenna

(ANSA) - BOLONIA, 24 GEN - Italia rindió homenaje a Gino Ravenna, gimnasta olímpico que fue asesinado en 1944 en el campo de exterminio de Auschwitz, adonde había sido deportado en el convoy número 8 desde el campo de Fossoli en Módena.
    Ravenna, atleta nacido el 30 de agosto de 1889 en Ferrara, fue recordado con motivo del "Día del Recuerdo" tras haber sido uno de los 29 designados para representar a Italia en los Juegos Olímpicos de Londres 1908, donde la delegación "azzurra" finalizó en el sexto puesto.
    La "Palestra Ginnastica Ferrara Asd" rindió homenaje al "único olímpico italiano fallecido en Auschwitz", donde fue identificado con el número 174.541.
    Mirko Rimessi reconstruyó los hechos en un documento que pertenece al Archivo Histórico de Gimnasia de Ferrara.
    Para Ravenna, como para muchos judíos italianos, la vida dio un vuelco el 8 de septiembre de 1943.
    "Primero se refugió en la aldea de Albarea, pero la detención de su hijo Eugenio, conocido como 'Gegio', el 8 de octubre precipitó los acontecimientos", evocó Rimessi.
    "Después de intentar en vano sacarlo de la prisión, la familia intentó escapar a Suiza pero, detenidos en Domodossola, primero terminaron en la prisión de via Piangipane y luego fueron conducidos, el 11 de febrero de 1944, al Templo, en via Mazzini 95, transformado durante algunos días en campo de concentración temporal, a la espera de una nueva redada de judíos de Ferrara que conduzca a su traslado a Fossoli", agregó Rimessi.
    Luego llegó el atroz viaje de cuatro días a Polonia.
    Su hijo Gegio fue "uno de los cinco judíos de Ferrara que sobrevivieron al campo de exterminio de Auschwitz, gracias a la liberación rusa del 27 de enero de 1945", narró Rimessi.
    Según el testimonio de Eugenio, Ravenna había logrado permanecer a su lado trabajando durante un mes y medio.
    "Permaneció algunos días en el cuartel, pero al tercer día Gegio ya no lo encontró. Un deportado que hablaba italiano le dijo que Gino había sido secuestrado recientemente. Antes de salir del cuartel le había pedido que le dijera al hijo que lo saludaba y aguantara. Sólo que al tercer día la chimenea volvió a echar humo", completó Rimessi. (ANSA).