De Degas a Renoir, el Impresionismo llega a Roma

En Roma, el culto al impresionismo.  (foto: ANSA)
En Roma, el culto al impresionismo. (foto: ANSA)

(ANSA) - ROMA - A 150 años de la primera exposición oficial, la organizada por el fotógrafo Nadar el 15 de abril de 1874 en París, llega a Roma "Impressionisti - L'alba della modernit" (Impresionistas - El amanecer de la modernidad), antología que celebra el movimiento en el Museo Histórico de la Infantería, del 30 de marzo al 28 de julio, con más de 160 obras de 66 artistas, entre los que destacan Degas, Manet, Renoir y el italiano De Nittis.
    "Una exposición de corte particular, inédito, realizada específicamente para este lugar", explica Vincenzo Sanfo, miembro del comité científico dirigido por Vittorio Sgarbi y compuesto también por el ex director del Musée du Petit Palais y Membre Ecole du Louvre, Gilles Chazal, y el ex director del Musée de Chartres y Musée Paul Valeéry, Maithé Vallès-Bled.
    Dividida en tres secciones ((Da Ingres a L'Ecole de Barbizon, i fermenti dell'Impressionismo; L'Impressionismo; y L'eredità dell'Impressionismo), la exposición, producida por Navigare srl, abarca un lapso de tiempo que va desde principios del siglo XIX, con obras de Ingres, Corot, Delcroix y Doré, todas procedentes de colecciones privadas italianas y francesas, llegando a los herederos Toulouse-Lautrec, Permeke, Derain, Dufy y Vlamininck, para concluir en 1968 con un aguafuerte de Pablo Picasso, homenaje a Degas y Desboutin.
    Pero no sólo eso. Junto a las obras poco conocidas de los grandes protagonistas, como Pissarro, Degas, Cézanne, Sisley, Monet, Morisot y Renoir, también destacan los lienzos de artistas como Bracquemond, Forain, Lepic, Millet, Firmin-Girad y el Lecomte del Bateau sur la riviere elegido como imagen símbolo de la exposición.
    Y de nuevo, aquí hay un enfoque inusual en el dibujo, los grabados y las técnicas de impresión, tan fuertemente influenciadas por el advenimiento de la fotografía.
    "Los impresionistas -cuenta Chazal- abandonan la pintura académica de los grandes cuadros históricos y comienzan a retratarse entre sí o a inmortalizar momentos de la vida cotidiana. Tienen una visión de la pintura mucho menos áulica".
    "Llevar a los Impresionistas y esta exposición a Roma, ciudad tradicionalmente tan alejada de París, y al Museo de la Infantería no es sólo experimentar nuevos lugares", concluye el crítico. "Es llevar la vida, porque los impresionistas son el fin de la guerra. Y conquistar un espacio de guerra con una exposición de arte que expone una tetera, es traer la paz".
    (ANSA).