Un "muro de los enamorados" en la Asís subterránea

Data del imperio romano y fue construido por el poeta Sesto Properzio.

La 'pared del amor' oculta en Asís (ANSA) (foto: ANSA)
La 'pared del amor' oculta en Asís (ANSA) (foto: ANSA)

(ANSA) ASIS - El muro de los enamorados está pintado en Asís, secreta y subterránea: se encuentra ubicado exactamente en el criptopórtico de la llamada casa de Propercio, bajo el actual Santuario del Despojo.
    Data de la época del Imperio Romano (siglo I d.C.) y fue construido por el mismo poeta Sesto Properzio de cuya ciudad natal se jacta la ciudad de San Francisco.
    ANSA, con motivo del día de San Valentín, lo visitó basándose en la historia de la operadora del museo Beatrice Camilli.
    "Es un viridarium - afirma la experta - una especie de ventana abierta a un jardín en el que están representados 96 pajaritos, todos diferentes entre sí, que se encuentran entre ramas que flotan en el aire, con hojas o pétalos de flores en forma de corazoncitos".
    "Ciertamente, podemos llamarlo el muro del amor, tanto por los corazones pintados como por el nombre propio de Propercio que es este poeta elegíaco que en sus obras habla de su amor desapasionado por Cintia, la mujer que a veces se niega y otras se concede", explica Camilli.
    "Es una obra especial que se puede dedicar el día de San Valentín a todos los enamorados, que idealmente podrían intercambiar este muro", afirma la operadora.
    Lo que detalla cómo en un lado, además de los pájaros y las hojas en forma de corazón, también se han representado tres lirios: "Normalmente el lirio blanco suele estar vinculado a la anunciación, estos rojos sugieren que fueron pintados más sobre el amor", dice el guía.
    A pocos metros del viridarium hay otras pinturas "románticas", Camilli destaca una en particular: "Es un pinax, un cuadro pequeño, con el mito de Polifemo y Galatea".
    "El mito griego original, como todos los mitos, es bastante sangriento y trágico - concluye el experto - Aquí, sin embargo, Propercio lo cuenta de forma más ligera, es decir, Galatea, una ninfa marina, queda fascinada por el canto de Polifemo, el gigante de un ojo, y también lo ama". (ANSA).