La IA del futuro será como Star Trek

Colectiva, con diferentes sistemas conectados entre sí.

(ANSA) - ROMA 26 MAR - Un futuro estilo Star Trek, en el que los sistemas de inteligencia artificial estarán conectados entre sí de manera similar a la mente de los Borg: así es como un grupo de investigadores describe un posible desarrollo futuro de la IA, basándose en las tendencias más recientes de la investigación en este campo.
    Descrito en la revista Nature Machine Intelligence, el escenario es fruto de la investigación coordinada por el italiano Andrea Soltoggio, que trabaja en la universidad británica de Loughborough, Inglaterra.
    "La idea es que el conocimiento adquirido por los sistemas de inteligencia artificial puede ser reutilizado y compartido a nivel mundial, en una red de varias unidades independientes, lo que aún no ocurre", explicó Soltoggio a ANSA.
    Pero la dirección en la que trabajan muchos grupos de investigación en todo el mundo es precisamente esa.
    "La convergencia de estos avances científicos y tecnológicos -se lee en el artículo- conducirá al nacimiento de nuevos tipos de sistemas de inteligencia artificial escalables, resilientes y sostenibles".
    Por lo tanto, el futuro de la IA parecería muy diferente de lo que se podría imaginar hoy mirando a los grandes sistemas actuales, como ChatGPT, que según los investigadores son "caros, no compartibles y no duraderos".
    También hay "mucha preocupación por el impacto ambiental de estos sistemas, que consumen mucha energía", observa Soltoggio.
    La apuesta es, por lo tanto, hacer que la IA sea aún más sostenible.
 Según la perspectiva propuesta por los investigadores, el futuro pertenecerá en cambio a unidades de IA colectivas y sostenibles, capaces de evolucionar y compartir información y datos.
    En esta IA de colmena, cada unidad seguiría manteniendo su individualidad y esta característica, según los investigadores, podría ser una defensa de los intentos de difundir información peligrosa o poco ética.
    "Si algo ilícito o poco ético fuera comunicado por un sistema, podría ser redistribuido a nivel mundial de forma casi instantánea. La solución -dice el investigador- es, por lo tanto, crear entidades que tengan la capacidad de distinguir la información lícita de la dañina y decidir al respecto a nivel individual. Tendrá que haber un control".
    "Las reglas no tienen que ser necesariamente globales: en el momento en que una entidad tiene su propia lista de reglas, se puede crear una democracia: preferiría cientos de miles de sistemas con reglas diferentes, en lugar de un solo sistema con reglas también buenas", añade.
    La idea, continúa, es "crear un sistema en el que no haya una concentración de poder en unas pocas empresas".
 La nueva dirección en la que se empieza a trabajar es, por lo tanto, un colectivo de unidades de IA capaces de aprender y adaptarse continuamente, con un aprendizaje que continúa con el tiempo y se actualiza sobre la base de nuevos datos.
    Es lo que los autores de la investigación definen como Inteligencia Artificial Colectiva, en la que cada sistema comunica sus experiencias y conocimientos al otro.
    El reto, ahora, es "demostrar la posibilidad de un sistema cooperativo en los hechos. Muchos grupos de investigación, incluido el mío, están trabajando en esta dirección. Esperemos, concluye Soltoggio, que estos ejemplos se amplíen y utilicen".
    (ANSA).