En 2100 prevista caída global de la fertilidad

Menos nascimientos en 198 países sobre 204, baby boom en África

(ANSA) - ROMA 21 MAR - Un colapso global de la fertilidad y un mundo "demográficamente dividido" entre los países más ricos, que verán reducido drásticamente el número de nacimientos, y los países de bajos ingresos, en los que el número de nacidos vivos se duplicará, hasta el punto de que un niño de cada dos nacerá en África subsahariana.
    Ése es el escenario que se prepara para 2100, según datos publicados en la revista The Lancet por el programa de investigación GRB, acrónimo de Global Burden of Disease, Injuries, and Risk Factors, liderado por Hme , el Instituto de Medición y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington.
    Según el estudio, dirigido por Stein Emil Vollset y Natalia Bhattacharjee, la tasa de fertilidad se redujo a más de la mitad en los últimos 70 años, pasando de unos cinco hijos por mujer en 1950 a 2,2 en 2021.
    Los signos más importantes de este descenso se esperan para 2050, cuando más de las tres cuartas partes de los países del mundo (155 de 204) tendrán una tasa de fertilidad inferior a 2,1 hijos por mujer, el umbral que permite aumentar el tamaño de la población, y que en 2100 aumentarán hasta 198 de 204.
    Es decir, el 97% de los países del mundo verán disminuir su población.
    Sólo en seis la tasa de fecundidad será superior a 2,1: dos están en Oceanía (Samoa con 2,57 y Tonga con 2,45), tres en África subsahariana (Somalia con 2,45, Níger con 2,24 y Chad con 2,15) y uno en Asia Central (Tayikistán con 2,13).
    Se espera que la tasa de fertilidad más baja sea de 0,69 en Bután y se espera que esté por debajo de 1 en las Maldivas (0,77) y Puerto Rico (0,81), Nepal y Corea del Sur (ambos con 0,82), nuevamente en el Caribe en Santa Lucía (0,87). y Taiwán (0,90).
    Italia no será una excepción, con una tasa de fecundidad que superará ligeramente el 1 en 2100.
    Tras haber caído progresivamente de 2,45 hijos por mujer en 1950 a 1,63 en 1980, hasta 1,21 en 2021, se espera que la tasa de fecundidad en nuestro país continúe en descenso, hasta el 1,18 en 2050 y el 1,09 en 2100.
    También en Italia el número de recién nacidos disminuyó en consecuencia: de 885 en 1950 a 640 en 1980 y 398 en 2021, y se espera una nueva disminución de 285 en 2050 a 136 en 2100.
    Esto anuncia lo que los autores de la investigación definen como un "mundo demográficamente dividido", que promete tener consecuencias muy graves para las economías y las sociedades, empezando por la migración.
    La baja fertilidad, señalaron los autores de la investigación, podría mitigarse tanto mediante una inmigración ética y efectiva como mediante políticas de apoyo a los padres.
    "En el siglo XXI nos enfrentamos a cambios sociales desconcertantes", observó Vollset, para quien, sin embargo, es cierto que "en muchos sentidos, el colapso de las tasas de fertilidad es una historia de éxito, que refleja no sólo mejores métodos anticonceptivos y más fácilmente disponibles, sino también "la elección de muchas mujeres de retrasar la maternidad o tener menos hijos, así como mayores oportunidades de educación y empleo".
    Sin embargo, es innegable, añadió, que "el mundo afrontará simultáneamente un 'baby boom' en algunos países y un 'baby bust' en otros".
    Mientras que la mayoría de los países se enfrentarán a los desafíos económicos de una fuerza laboral cada vez más reducida y de asistencia a una población cada vez más anciana, muchos de los países más pobres en recursos del África subsahariana se enfrentarán al problema de cómo sustentar a la población más joven y de más rápido crecimiento del planeta, en algunos de los países más inestables desde el punto de vista político y económico, sometidos a estrés térmico y con los sistemas de salud colapsados".
    Las consecuencias "son inmensas", comentó Bhattacharjee, y exigirán "una reorganización de las sociedades".
    Por ejemplo, el aumento de los nacimientos en el África subsahariana hará necesario, según el investigador, incrementar en esta región "los esfuerzos para reducir los efectos del cambio climático, mejorar las infraestructuras sanitarias y seguir reduciendo las tasas de mortalidad infantil.
    Eso junto con "acciones para eliminar la pobreza extrema y garantizar que los derechos reproductivos de las mujeres, la planificación familiar y la educación de las niñas sean las máximas prioridades de cada gobierno". (ANSA).