Observan anillo entre supernovas y agujeros negros

Gracias a la explosión de una galaxia vecina.

Observan por primera vez lo que ocurre después de la explosión de una supernova.  (foto: ANSA)
Observan por primera vez lo que ocurre después de la explosión de una supernova. (foto: ANSA)

(ANSA) ROMA - Se observó por primera vez el eslabón perdido entre las supernovas y los agujeros negros.
    Gracias al descubrimiento de una explosión estelar en una galaxia cercana por parte de un astrónomo aficionado, fue posible seguir el evento "en vivo", demostrando que la muerte de estrellas masivas genera agujeros negros o estrellas de neutrones, los objetos más compactos y enigmáticos del universo.
    El hallazgo, publicado en la revista Nature por investigadores liderados por el Instituto Weizmann de Ciencias de Israel, fue posible gracias a instrumentos terrestres y espaciales, como el Very Large Telescope y el New Technology Telescope ubicado en Chile, ambos del Observatorio Europeo Austral.
    Cuando las estrellas masivas llegan al final de sus vidas, colapsan bajo su propia gravedad tan rápidamente que se produce una violenta explosión conocida como supernova. Dependiendo de la masa de la estrella, lo que quedará será una estrella de neutrones o un agujero negro.
    Los astrónomos han encontrado muchas pistas que sugieren esta cadena de acontecimientos, pero nunca la habían visto en tiempo real.
    Esta vez, los investigadores dirigidos por Ping Chen tuvieron suerte: en mayo de 2022 se descubrió una supernova en la cercana galaxia NGC 157, situada a 75 millones de años luz de distancia.
    Los autores del estudio entendieron que el objeto que quedó después de la explosión orbita junto con una estrella compañera: el robo de energía que sufre esta última cada vez que el otro se acerca solo puede deberse en realidad a una estrella de neutrones invisible, o quizás a un agujero negro.
    "Nuestra investigación es como resolver un rompecabezas", dice Chen: "Cuando todas las piezas encajan, conducen a la verdad".
    Sin embargo, aún hay mucho que revelar sobre esta enigmática pareja, incluido el final que les espera: los telescopios de de próxima generación, como el Extremely Large Telescope de ESO, cuya entrada en funcionamiento está prevista para finales de esta década, podrán arrojar luz sobre estos aspectos. (ANSA).