En Chile, fósil completo de una ictiosauria

La Patagonia habría sido lugar de refugio para dar a luz

Investigadores en trabajo de campo en Tyndall (foto: Ansa)
19:13, 15 maySANTIAGO DE CHILEPor Margarita Bastías

(ANSA) - SANTIAGO DE CHILE, 13 MAG - En el Glaciar Tyndall, en la Patagonia chilena, un grupo de científicos logró recuperar por primera vez el fósil completo de una ictiosauria, un gran reptil marino ya extinguido, que contenía un feto para alumbrar.
    Es Fiona, que ya en 2009 había sido encontrada por la bióloga y paleontóloga magallánica Judith Pardo.
    “No se habían encontrado ictiosaurios completos en Chile y corresponde a uno de los más completo para el Cretácico en el mundo, además es la única de esta edad -139 millones de años- que se ha encontrado preñada”, cuenta con orgullo la joven científica a ANSA.
    La recuperación del fósil se efectuó entre marzo y abril de este año durante la campaña que contó con el apoyo del Museo de Historia Natural de Río Seco en Punta Arenas, el Museo de Historia Natural de Stuttgart en Alemania y la participación de un investigador de la Universidad de Manchester de Inglaterra. Además, la Corporación Nacional Forestal, la Fundación de Historia Natural Félix de Azara y la autorización del Conejo de Monumentos Nacionales.
    Fiona mide cuatro metros de largo por dos de ancho, y se asemeja a un atún o un delfín en su forma anatómica.
    “Los ictiosaurios fueron reptiles marinos del Cretácico que evolucionaron de ancestros terrestres y modificaron sus formas para adaptarse al medio marino, en un proceso que tomó millones de años”, detalló la investigadora del Centro de Investigaciones GAIA-Antártica de la Universidad de Magallanes, subrayando lo “asombroso de como los animales se adaptan”.
    Precisó que “parte de esa adaptación a su medio marino consistió en el desarrollo de una aleta en forma de paleta, más compacta, con numerosas falanges”.
    Explicó que los ictiosaurios del periodo triásico “tienen aletas más alargadas con huesos más largos, como las extremidades de tetrápodos terrestres, mientras que después evolucionan a aletas más compactas que mejoraron la movilidad y posiblemente ayudaron a reducir la fricción del nado y que son como las que se ven en la localidad fosilífera del Tyndall”, glaciar que se ubica en las Torres del Paine de la austral región de Magallanes.
    Judith Pardo relevó la importancia de este hallazgo para el estudio mundial de la evolución de estos enigmáticos reptiles marinos.
    “En el caso de ictiosaurios como Fiona lo que ocurrió fueron muertes masivas causadas por avalanchas de sedimentos que arrastraron a los ictiosaurios y los transportaron al fondo del abismo quedando casi instantáneamente sepultados por una especie de lodo en un ambiente sin oxígeno y libre de bacterias que degradaran sus carnes”, describió.
    Fiona debió haber estado en el nivel más profundo. “Muchas capas de sedimentos la fueron sepultando y la roca se compactó y se mineralizó por el efecto químico y físico en un proceso que tardó millones de años. Luego vino la glaciación.    Ahora por el efecto del cambio climático actual se está perdiendo la masa de hielo del glaciar a una velocidad tremenda, dejando al descubierto las rocas ocultas bajo el glaciar”, explicó.
    Al relatar cómo fueron descubriendo este verdadero parque de ictiosaurios (van casi 100), recalcó que es el cambio climático lo que lo ha permitido porque retrocede el glaciar y arrastra rocas y morrenas (acumulación de sedimento), “y el viento (con la fuerza que tiene en Magallanes) lo va barriendo”.
    “Cuando llegamos al glaciar, encontramos estas rocas y vamos viendo ictiosaurios, aunque se ven enteros han perdido un poco de huesos por el efecto del retroceso del glaciar. También en las rocas se ven las estrías glaciales, que son como rasguños que quedan en las rocas, y eso también cuenta la historia de este lugar y su glaciar. Con diferentes cálculos podríamos estimar cuando ocurrió el deshielo”, abundó.
    Con todas las campañas que Judith tiene en el cuerpo, ha constatado la pérdida de hielo que ha sufrido el Tyndall, “va cambiando el paisaje, van apareciendo montañas y el territorio de expedición va a aumentando”. En esta expedición encontraron 23 ictiosaurios.
    La científica alertó que “una vez que la morrena desaparece, empieza la degradación del fósil porque está expuesto a los cambios de temperaturas. Por eso es importante excavar y los que no se pueden excavar hay que hacer protección in situ” e insistió que “tienen los días contados porque literalmente pueden volarse por el viento”.
    La científica destacó que “esta localidad es única en el Planeta y nos va a permitir realizar investigaciones comparativas para ver la diversidad, la disparidad, establecer grados de crecimiento óseo a través de esos embriones que están conservados en sus madres, y evaluar transiciones ecológicas”.
    Apuntó al hecho de que, dada la cantidad de ejemplares encontrados hasta ahora, esta zona “puede haber constituido un refugio porque lo único que hemos encontrado son ictiosaurios, y no otras especies”.
    A su juicio, “esta localidad puede haber constituido un sitio de crianza para ictiosaurios, los que posiblemente realizaron migraciones estacionales en temporadas más cálidas, similar a como hacen las ballenas en la actualidad. Todo esto nos va a ayudar a responder preguntas a nivel global, y por eso la importancia para los investigadores y la ciencia”.
    Fiona se encuentra ahora en el Museo de Río Seco, a la espera de un trabajo más delicado que es retirar la roca del fósil para poder liberar los huesos y estudiar aquello que hasta ahora no han podido apreciar. (ANSA).
   

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