(ANSA) - BRASILIA, 03 MAR - La reciente visita a Brasil del
representante estadounidense para el Clima, John Kerry, fue una
afronta a la soberanía y una falta de consideración con los
pueblos de la Amazonia, afirmó la diputada indígena Silvia
Waiapi en entrevista con ANSA.
Kerry estuvo entre el domingo y martes en Brasilia, donde
analizó con funcionarios del gobierno planes contra la
deforestación de la floresta y el apoyo a los indígenas Yanomami
que enfrentan una crisis alimentaria y sanitaria.
"Yo creo que él (Kerry) es una amenaza (a la soberanía),
mientras nosotros que representamos al pueblo (de la Amazonia)
no somos escuchados, él solo escuchó a los que favorece los
intereses de él", asegura Waiapi, del Partido Liberal al cual
pertenece el expresidente Jair Bolsonaro.
La legisladora indígena y ex oficial del Ejército, sostiene
que el enviado del presidente Joe Biden no debería manifestarse
sobre la situación en la mayor floresta tropical del mundo.
"Quien tiene que opinar sobre la Amazonia brasileña son las
Fuerzas Armadas, el pueblo del norte de Brasil y el Parlamento
que fue electo para defender los intereses del pueblo del
norte", plantea la flamante diputada por el estado de Amapá.
En su despacho del tercer piso del Congreso, en el centro de
Brasilia, Waiapi confiesa que le hubiera gustado hablar cara a
cara con el representante del clima y exsecretario de Estado
Kerry.
"Yo le habría dicho que ellos están interesados en mantener
a nuestro pueblo bajo el control de las opiniones extranjeras.
Ellos protegen a un árbol, pero no están interesados en proteger
a las niñas que se prostituyen en las carreteras por un puñado
de arroz. Ellos están convirtiendo a Brasil en un país que
defiende el derecho de un árbol, pero no defiende a las niñas de
la Amazonia", observa Waiapi.
Durante una reunión con la ministra de Medio Ambiente,
Marina Silva, Kerry prometió realizar un aporte de dinero para
el Fondo Amazonia, a través del cual se financian proyectos de
desarrollo sustentable gestionados por el gobierno brasileño,
autoridades locales y ONGs.
La congresista Waiapi no disimula sus reservas frente a dicho
Fondo creado en 2008, el cual dejó de funcionar entre 2019 y
2022, durante la gestión de Bolsonaro.
El Fondo puede "conspirar" contra los intereses brasileños,
es necesario "monitorear el dinero y rastrear los fines a los
que este se destina, porque ninguna de esas ONGs que reciben
dinero presta cuentas", concluye la parlamentaria amazónica.
(ANSA).
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