Fin del ciclo de Iván Duque, sin brillos

Su mandato enfrentó la pandemia y una violencia social creciente

Ivan Duque, el presidente saliente de Colombia
Ivan Duque, el presidente saliente de Colombia (foto: ANSA)
21:47, 05 agoBOGOTAPor Oscar Escamilla

(ANSA) - BOGOTA, 05 AGO - El próximo domingo concluyen los cuatro años de gobierno del derechista Iván Duque, quien deja atrás uno de los periodos más traumáticos del último tiempo en Colombia, marcado por la pandemia del Covid-19, grandes protestas sociales y una espiral de violencia en crecimiento. Duque deja el Palacio de Nariño, sede del gobierno, con una imagen negativa de su gestión, de acuerdo a sondeos de opinión, y en su reemplazo asume el izquierdista, Gustavo Petro, quien fuera uno de sus mayores opositores a lo largo de su mandato. "Puse el alma, puse todo lo que fuera necesario por el bienestar de mi país. Cualquier equivocación quiero pedirles disculpas, pero sobre todo decirles que todo lo que hicimos lo hicimos por ustedes genuinamente", manifestó esta semana Duque a sus compatriotas, en una de las tantas entrevistas a medios de prensa locales. De acuerdo con la "encuesta polimétrica", elaborada por la firma privada Cifras & Conceptos, el mandatario se marcha con una desaprobación del 61% y un favorable apenas del 31%.
    Mientras que en el sondeo elaborado en julio pasado por la compañía Invamer le daba un negativo al Jefe de Estado del 68% y un respaldo a su labor del 27%. "Fue un gobierno ausente y poco empático con los ciudadanos", calificó Fernando Giraldo, doctor en Ciencia Política de la Universidad Sorbona Nueva de París y docente de la Universidad del Norte de Barranquilla (norte). "La manera en que se tramitaron los reclamos de los ciudadanos fue echando mano de la fuerza del Estado de manera desmedida", resaltó Giraldo en diálogo con ANSA. "Y fue invisible en la manera como atacó al narcotráfico y no fue lo suficientemente contundente y se consolidaron las bandas criminales, de manera que lo que se debía avanzar e implementar en el acuerdo de paz no se hizo", agregó a su análisis el académico. Duque debió enfrentar la peste derivada del coronavirus que hasta la más reciente medición de esta semana contabilizaba 141.075 fallecidos y 6.278.998 contagios, de los cuales 6.096.946 se recuperaron de la enfermedad. El total de vacunas contra el Covid-19 aplicadas en el país es a la fecha de 87.079.447 millones, de las que 36.961.606 corresponden una sola dosis, 29.785.752 a una segunda inyección y 13.470.722 a biológicos de refuerzo, entre otras cifras. La manera como el gobierno de Duque enfrentó la pandemia, en particular la vacunación fue uno de los hechos más destacados de su mandato, aunque hubo críticas por el retraso en la llegada de los inyectables y se cuestionó el excesivo respaldo de su administración a las grandes empresas, mientras las medianas y pequeñas desaparecían, por cuenta del encierro. Poco antes de que la peste tocará a las puerta del país, en 2019 se registró la primera de las grandes manifestaciones que fueron respondidas con una fuerza desmedida por las autoridades.
    Ya con el país en cuarentena, en 2021 y ante la inminencia del trámite de una reforma tributaria que cargaba con más impuestos a la clase trabajadora, los jóvenes se lanzaron de nuevo a las calles para reclamar por la situación coyuntural y ante necesidades acumuladas durante décadas. La respuesta fue la misma que en 2019, una policía indolente que agredió sin compasión a los manifestantes, como se evidenció en videos que circularon en redes sociales que se oponían al discurso oficial que insistía en presentar a los protestante como "vándalos". Según datos divulgados esta semana por el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), un oenegé con más de tres décadas de análisis del conflicto armado interno, en el paro nacional del 2021 se registraron 83 homicidios, de los cuales 44 se le atribuyen presuntamente a la fuerza pública. A ese panorama se sumaron 1.747 casos de violencia física, 96 víctimas de daños oculares, 35 personas agredidas sexualmente y 66 "montajes judiciales", todos en el marco del paro nacional. De acuerdo con cifras de la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, en las protestas sociales del año anterior esa dependencia recibió 63 denuncias de personas asesinadas, de ella verificó 46 y señaló que existían "motivos razonables" para atribuir 28 de esos homicidios a miembros de la policía. En los cuatro años del gobierno Duque, quien recibió de su antecesor, el Nobel de Paz Juan Manuel Santos (2010-2018), el proceso de paz con las FARC en plena marcha se reportaron el asesinato de 957 defensores de derechos humanos y líderes sociales, y la muerte de 261 ex combatientes. Los datos los divulgó el martes anterior Indepaz, que durante los últimos años lleva el macabro registro diario de este tipo de crímenes con nombres de las víctimas, fechas y lugar del deceso. Tanto Indepaz como otras oenegés y el mismo gobierno coinciden en que la mayoría de estos crímenes son atribuibles a miembros de grupos armados ilegales y los rebeldes del ELN, que tras el fin de las FARC se enfrascaron en una guerra por el control de los territorios para hacerse con las economías ilegales y el narcotráfico. Frente a estas organizaciones, la administración de Duque apostó por una estrategia que apuntaba a la captura o muerte de sus máximas cabezas, un modelo repetido por décadas, lo que permitió, entre otras, el arresto de Dairo Antonio Usuga "Otoniel", jefe máximo del Clan del Golfo. El temido Clan del Golfo sigue operando pese a la ausencia de su máximo comandante extraditado a Estados Unidos, al punto que en las últimas semanas emprendió una campaña de muerte contra la policía y recientemente ordenó un paro armado en el norte del país. Ahora que deja el gobierno, Duque avisó que hará "un voto de silencio político" temporal, frente al mandato de su sucesor, aunque advirtió que no callará en su "defensa" de la "democracia" regional y los intereses de los empresarios. Sin embargo, afirmó que no será el jefe de la oposición a Petro, "voy a ser el jefe de la proposición, como siempre lo he sido, a mí me gusta proponerle al país y ser siempre constructivo", argumentó. (ANSA).
   

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