Gobierno acusa a la Iglesia de subversión

Obispo acorralado por fuerzas antimotines del presidente Ortega

10:49, 06 agoMANAGUARedacción ANSA
(ANSA) - MANAGUA, 06 AGO - La policía nicaragüense acusó a la Iglesia Católica y al obispo Rolando Alvarez, quien estuvo sitiado durante dos días en su residencia, de incitar a la violencia para desestabilizar el país.
    La policía dijo en un comunicado que la Iglesia y Alvarez, abiertamente críticos con el presidente Daniel Ortega, estaban "tratando de organizar grupos violentos incitándolos a odiar" al gobierno, y agregó que se abrió una investigación.
    Alvarez, junto a numerosos sacerdotes y laicos, está encerrado en la residencia del obispo en la norteña ciudad de Matagalpa desde el pasado jueves, cuando los cuerpos antimotines le impidieron salir a celebrar misa.
    Entonces, el religioso se cruzó de brazos frente a los antimotines y cantó: "Tú eres mi hermano del alma, realmente mi amigo…", según datos de la prensa local.
    Es el último episodio de una situación de creciente tensión entre la sociedad civil y un gobierno acusado por muchos de autoritarismo.
    El obispo, de 55 años, en un vídeo difundido el jueves, denunció el "acoso" que sufre del ejecutivo e instó al Gobierno a respetar la libertad religiosa.
    La policía acusó a las personas encerradas en la residencia de generar "un ambiente de zozobra y desorden, perturbando la paz y la armonía en la comunidad con el objetivo de desestabilizar el estado de Nicaragua y atentar contra las autoridades constitucionales".
    La Iglesia en Nicaragua ha estado bajo una presión cada vez mayor por parte del gobierno desde que las protestas de la oposición en 2018 se enfrentaron a una represión que resultó en 355 muertes, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
    Ortega, quien afirma que las protestas eran parte de un complot de la oposición respaldado por Washington para derrocarlo, acusó a los obispos de complicidad y dijo que los manifestantes usaron iglesias como "bases logísticas", albergando a manifestantes heridos o escondidos.
    El lunes pasado, el régimen de Ortega ordenó el cierre de siete emisoras católicas de la diócesis de Matagalpa, y fuerzas de la Policía asaltaron la capilla Niño Jesús de Praga, de la ciudad de Sébaco, con la intención de incautar el equipo de la radio católica que ahí funcionaba.
    Según un recuento de la investigadora y abogada Martha Patricia Molina, la iglesia Católica de Nicaragua ha sufrido, hasta esta semana, más de 250 agresiones de parte del gobierno de Ortega y sus simpatizantes, entre las que cuentan golpizas a sacerdotes, profanaciones a templos, ataques armados, quemas y asedio, entre otras.
    Monseñor Rolando José Álvarez Lagos, 55 años, nació en Managua en un hogar cristiano, donde el padre era obrero y la madre vendía atol, bebida espesa hecha con avena o harina de maíz, hervida en agua o leche, a la que se agregan azúcar, canela o vainilla.
    Desde niño mostró vocación por el sacerdocio y sus hermanos lo recuerdan agrupando a la familia en casa para celebrar misa como "el padre Miguel", según un relato de la hermana mayor, Vilma Álvarez, a la revista Magazine, del diario La Prensa.
    Durante los años 80, se negó a prestar el servicio militar obligatorio que exigía la revolución sandinista a los jóvenes.
    "Como dos o tres veces se lo llevaron preso. Era mucho dolor y sufrimiento ver lo que hacían... Nunca se involucró en la política, solo en la religión", relata su hermana. (ANSA).
   

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