China finaliza maniobras, pero tensión permanece

Pekín mantiene la opción del uso de la fuerza

15:41, 10 agoPEKINRedacción ANSA
(ANSA) - PEKIN, 11 AGO - China declaró hoy el fin de los ejercicios militares más grandes jamás realizados en Taiwán, aunque la tensión permanece alta, ya que Taipéi aseguró que no bajará la guardia, después de que Pekín reiteró su intención de hacerse con el control de la isla, incluso por la fuerza, si fuera necesario.
    El ida y vuelta de declaraciones caracterizó hoy la jornada en que el Comando de Teatro del Este del Ejército Popular de Liberación chino cerró por la tarde las maniobras "realizadas con éxito" -que comenzaron el 4 de agosto en respuesta a la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, a Taipéi-, lanzó un plan de "entrenamiento y preparativos militares" e inició "patrullas regulares de preparación para el combate" para mantener alta tensión y presión en la isla rebelde en todo momento.
    El ministerio de Defensa de Taiwán respondió que "las fuerzas armadas adaptarán el modo de despliegue considerando varios factores, incluida la moral de las tropas y las amenazas, sin bajar la guardia".
    Sobre las incursiones, el boletín de hoy registró 10 barcos y 36 aviones militares chinos alrededor de la isla: 17 cazas volaron en la línea media del Estrecho, no reconocido por Pekín, pero tradicionalmente respetado.
    Por la mañana, sin embargo, la Oficina China para Asuntos de Taiwán publicó el libro blanco titulado "La cuestión de Taiwán y la reunificación de China en la nueva era", reiterando "el hecho y el statu quo de que Taiwán es parte de China".
    En el texto se aclara que Pekín está dispuesta a "crear un gran espacio para la reunificación pacífica", pero no uno "para diversas formas de actividades independentistas" hacia las que no hay "tolerancia" porque el uso de la fuerza siempre es una opción.
    De hecho, a diferencia del pasado -por ejemplo, para el Libro Blanco de 1993 y 2000-, no hay referencias a la promesa de no enviar "tropas permanentes o personal administrativo" en caso de sumisión pacífica de Taipéi a Pekín para probar la decisión del presidente, Xi Jinping, de conceder menos autonomía.
    Para la reunificación pacífica, el modelo sugerido es "un país, dos sistemas", ya en uso en Hong Kong y Macao.
    El Partido Comunista siempre ha considerado "la resolución de la cuestión y la completa reunificación de la patria como su inquebrantable tarea histórica".
    La opción fue rechazada de plano por la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen, quien calificó el contenido del libro blanco como un "vano deseo", dado que "China ignora la realidad a ambos lados del Estrecho de Taiwán".
    Tsai, que recibió la solidaridad de la ministra de Exteriores británica, Liz Truss -quien convocó al embajador chino en Londres, Zheng Zeguang, para quejarse del "comportamiento cada vez más agresivo" hacia Taiwán-, tuvo que lidiar con la misión "desubicada" de Andew Hsia, vicepresidente del Kuomintang (el partido nacionalista de oposición que tiene buenos vínculos con el continente), que partió hoy hacia Xiamen, Fujian, para expresar su apoyo a los empresarios taiwaneses que residen allí.
    Mientras tanto, la aprobación de la "Ley CHIPS" por parte de Estados Unidos enfureció a Pekín, cuyo verdadero temor es que la ley ayude al "Quad hi-tech", la colaboración en semiconductores avanzados de Estados Unidos, Corea del Sur, Taiwán y Japón, excluyendo a China.
    En tanto, la aprobación de la Ley de Política de Taiwán está pendiente ante el Congreso estadounidense, cuyo objetivo es fortalecer los lazos con la isla, al designarla como un importante aliado fuera de la OTAN.
    Un desafío en medio de las tensiones bilaterales que la Casa Blanca, según los medios estadounidenses, pretendería retrasar, pese al fuerte apoyo bipartidista.
    La legislación revertiría las relaciones chino-estadounidenses: según algunos observadores, equivaldría al reconocimiento de la soberanía de Taiwán con efectos explosivos. (ANSA).
   

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