Al menos 1.000 muertos por terremoto

Socorristas talibanes observan los daños provocados por el violento sismo en Paktika.
Socorristas talibanes observan los daños provocados por el violento sismo en Paktika. (foto: EPA)
20:54, 22 junKABULRedacción ANSA

(ANSA) - KABUL, 22 GIU - Afganistán nuevamente de rodillas, preso de la emergencia desencadenada por un potente terremoto que -según el último balance, que parece no obstante destinado a agravarse- provocó al menos 1.000 muertos y 1.500 heridos.
    Es una carrera contra el tiempo para los socorristas, pero la alarma se inició inmediatamente por una previsible escalada de la emergencia alimentaria en un país ya en riesgo, con muchas áreas mucho más allá del umbral de la pobreza.
    La zona más afectada por el sismo es la parte oriental del país, en particular las provincias de Paktika y Khost. Imágenes provenientes del área de Paktika muestran los desmoronamientos y los graves daños causados a las casas.
    El terremoto devastó la zona vecina a la frontera con Pakistán y fue advertido en el corazón de la noche: con una magnitud de 5,9 se propagó a 10 kilómetros de profundidad, según el Instituto de monitoreo geológico estadounidense USGS.
    De algunas indicaciones resulta además que fue percibido hasta en la capital Kabul y en la del vecino Pakistán, Islamabad.
    Es el sismo que provocó más víctimas en los últimos veinte años en Afganistán y para el régimen de los talibanes, que tomaron el poder el año pasado, constituye un enorme desafío: la emergencia se agrega a la crisis económica que fue agravándose después del establecimiento del gobierno encabezado por el gobierno islámico.
    La primera parte de la jornada fue marcada por el conteo de las víctimas: el balance fue rápidamente agravándose con el curso de las horas, hasta la dramática constatación de los responsables locales en Paktika: "Se están excavando fosas tras fosas" para colocar a las víctimas, "hay personas aún atrapadas entre los escombros".
    Y esto también por el movimiento telúrico afectó una zona ya vulnerable por las fuertes lluvias. Los testimonios recogidos son dramáticos: "Fue horrible -narró Arup Khan, de 22 años, internado en el hospital de Sharan, capital de la provincia de Pakitka-. Hubo gritos por todas partes. Los niños y mi familia estaban bajo el fango".
    Según un enviado de la ONU son unas 2.000 las casas destruidas. El último gravísimo terremoto que azotó a Afganistán -de magnitud 7,5 - data de 2015, cuando fueron en total 380 las víctimas entre Afganistán y Pakistán.
    El primer llamado a la movilización para las ayudas lo efectuó el papa Francisco: "Expreso mi cercanía con los heridos y a quienes impactó el sismo, y rezo, en particular, por las personas que perdieron la vida y sus familiares. Auspicio que con la ayuda de todos se puedan aliviar los sufrimientos de la querida población afgana", dijo el pontífice al término de la audiencia general en la plaza San Pedro, cuando aún el balance del terremoto, aún siendo dramático, era de algunos centenares de víctimas.
    A continuación, desde el Palacio de Vidrio, en Nueva York, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, expresó: "Mi corazón está con el pueblo que ya está vacilante por el impacto de años de conflicto, dificultades económicas y hambre. Las Naciones unidas en Afganistán están plenamente movilizadas, nuestros equipos están en el terreno para evaluar las necesidades y proporcionar una ayuda inicial".
    Además, subrayó "contar con la comunidad internacional para ayudar a sostener a los centenares de familias impactadas por este último desastre", y agregó que "ahora es el momento de la solidaridad".
    Y a explicar bien el impacto catastrófico que los daños causados por el terremoto provocó en el país, ya al límite, son los datos proporcionados por el Programa Alimentario Mundial: 22,8 millones de afganos -más de la mitad de la población- sufren hambre. La moneda local está en el mínimo histórico y los precios del alimento están en aumento.
    La malnutrición aguda está sobre el umbral de emergencia en 27 de las 34 provincias y se prevé que empeorará, con casi la mitad de los niños por debajo de los 5 años y las mujeres embarazadas y que amamantan tienen una urgente necesidad de apoyo nutricional para salvar vidas.
    El Programa Alimentario Mundial calculó la necesidad en 220 millones de dólares el mes para intervenciones para salvar vidas. 
   

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