Castillo blindado para cumbre de poderosos

En Cornualles la primera cumbre post Covid

Un G7 blindado en Falmouth
Un G7 blindado en Falmouth (foto: EPA)
18:29, 10 junFALMOUTHRedacción ANSA

(ANSA) - FALMOUTH, 10 GIU - Las costas sugestivas de Cornualles, finis terrae en la punta sudeste de Inglaterra, albergan la primera cumbre del G7 pospandemia, casi dos años después de la organizada en Biarritz (Francia).
    El encuentro 2021 de los jefes de Estado y de gobierno del G7 bajo presidencia británica inaugura la temporada del relanzamiento un poco como la última vez: en un lugar apartado de las grandes áreas urbanas, entre medidas de seguridad discretas pero bien visibles, y áreas equipadas destinadas a contener, esterilizar y diluir toda posible protesta (al menos en las intenciones).
    En otras palabras, todo como antes, si no fuera que casi todo se volvió diferente en este año y medio: desde el cambio de gobiernos -con el multilateralista Joe Biden en lugar de Donald Trump en Estados Unidos, el anfitrión Boris Johnson firme en Downing Street tras el impulso del Brexit, y en Italia el nuevo presidente del Consejo, Mario Draghi- hasta el clima general de un planeta que tiene las cicatrices de la pandemia.
    También la organización se enfrenta inevitablemente con la precauciones que persisten ante la emergencia Covid, en un país que lidera la campaña de inmunización en Europa con 70 millones de dosis administradas, y que redujo al mínimo europeo los muertos y hospitalizados tras las letales olas de los últimos meses.
    Pero al mismo tiempo, Gran Bretaña enfrenta una nueva amenaza, la contagiosa -aunque por ahora no mortífera- variante Delta del virus importada de la India.
    Los controles sanitarios -uno al dia antes de cualquier traslado o acceso a las áreas comunes de la cumbre- son obsesivos para las delegaciones, desde periodistas a funcionarios, ya que se confían al menos en parte a la buena fe de cada uno con el tema del "lateral flow test".
    Se trata de los hisopados que cada uno debe realizarse, cuyo registro en el archivo digital del gobierno británico y del servicio sanitario resulta eficiente.
    Son eficientes también los transportes, salvo el largo trayecto desde Londres, que se puede realizar con trenes especiales directos en poco más de cuatro horas, y la fragmentación de un territorio donde se eligió blindar a los gobernantes tras los muros del lujoso Tregenna Castle Resort de Carbis Bay.
    Se trata de una construcción del siglo XVIII de apariencia fortificada, que deja los alojamientos de los demás participantes a la debida distancia, en tanto el centro de medios principal se encuentra en Falmouth, unos 60 kilómetros más allá: sobre la costa opuesta de la península que se encuentra entre la desembocadura de la Mancha y el Mar de Irlanda.
    Todo en torno al panorama de Cornualles, más gris que soleada en esta primera mitad de junio, con temperaturas que rondan los 20 grados, sin duda menos estivales que en Londres.
    Un trozo de tierra apartado del resto de la isla, donde incluso el Covid golpeó con menos dureza.
    El gobierno de Johnson quiso darle la visibilidad -y los recursos- de uno de los grandes eventos internacionales del año, el primero presencial a este nivel desde 2019, para valorizar su imagen de joya de la tecnología "verde" británica más avanzada.
    Además, en un año que ve a Londres en la presidencia también de la Conferencia ambiental ONU CoP 26, en agenda en noviembre en Glasgow y centrada en la lucha contra el cambio climático.
    Pero entretanto está el G7 por delante. No sin la máxima atención al orden público, confiado en estas horas a un despliegue de 6.500 policías, a la cerca de metal que ya rodea toda el área de Carbis Bay y el pueblo adyacente de St.Ives, al cierre -de hoy al domingo- de arterias locales como la A3074, la limitación del tráfico ferroviario y aéreo en llegada, hasta la interrupción de los senderos de trekking.
    La primera falsa alarma ya se asomó en Falmouth debido a un paquete sospechoso que se reveló inofensivo, tras la movilización de los expertos en explosivos de la Royal Navy.
    En cuanto a los manifestantes, la Devon and Cornwall Police confirmo haber puesto a disposición cuatro zonas exclusivas donde se autorizan las protestas.
    La menos lejana está en un estacionamiento de Falmouth, que se ve desde el centro de prensa, pero sin duda no ven los gobernantes.
    Pero los ecologistas de Extinction Rebellion, paladines radicales de la batalla sobre el clima, ya hicieron saber que quieren desobedecer, con un millar de activistas listos para ser lanzados en intentos de acciones rápidas pero visibles en el corazón de la cumbre. Si lo logran. (ANSA).
   

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