Restauran el Palazzo Serristori en Florencia

Casas de lujo en morada renacentista que albergó a los Bonaparte

Restauran el histórico Palazzo Serristori en Florencia (foto: ANSA)
12:07, 04 dicFLORENCIARedacción ANSA

(ANSA) - FLORENCIA 4 DIC - El histórico Palazzo Serristori de Florencia, que albergó a numerosas personalidades desde su construcción a comienzos del siglo XVI, será restaurado y convertido en casas de lujo.
    El edificio fue comprado en marzo por el grupo LDC Residences de Taiwán, que ya se hizo cargo en Florencia de la reconversión como residencias de otro edificio histórico, el Palazzo Portinari Salviati.
    El Palazzo Serristori fue la última morada de Giuseppe Bonaparte, hermano de Napoleón, rey de España y de Nápoles, que allí se refugió durante su exilio. También fue la residencia, siempre en el siglo XIX, de la noble familia rusa de los Demidoff, a los que está dedicada la plaza adyacente.
    Además el lugar, nacido como una villa renacentista a orillas del Arno, no muy lejos del Ponte Vecchio, tuvo entre sus huéspedes al papa León X Medici -cuyo emblema se conserva en el atrio principal-, a PUccini y a Rossini, a Lord Byron y a Shelley, a Richard Strauss y a Wagner.
    También se alojó allí con frecuencia la reina Elena de Savoia. Su dama de compañía era la marquesa Hortense de la Gandara, casada con el conde Umberto Serristori, familia a la que se debe la construcción del edificio y que lo habitó hasta la segunda mitad del siglo pasado.
    El Palazzo Serristori estuvo mucho tiempo sin ocupación antes de su próxima conversión en residencias de lujo. La imponente restauración comenzará en la primavera boreal, con el objetivo de crear allí prestigiosos apartamentos.
    Los precios de las futuras casas varían de los dos a los siete millones de euros, y de la venta se ocupará en exclusiva Lionard Luxury Real Estate. La restauración prevé una inversión de decenas de millones de euros, y estará a cargo de empresas italianas y de la región durante algunos años.
    El Palazzo Serristori se extiende sobre 5.500 metros cuadrados de interiores y tiene un jardín de 3.000 metros cuadrados.
    Su construcción se remonta a principios del siglo XVI, por voluntad de Lorenzo Serristori, para dar testimonio de la importancia alcanzada por la familia, conformada por banqueros fieles aliados de los Medici.
    Fue edificado donde ya había un pabellón de caza, bajo la colina de la actual plaza Michelangelo, asomada al Arno, en la zona de los "mulina" (y los restos de un viejo molino aún son visibles en los subsuelos).
    A partir de los documentos hallados en el archivo Serristori es presumible, según se explica, que los arquitectos que trabajaron en el núcleo original hayan sido Giuliano y Antonio da Sangallo junto a Benedetto da Maiano.
    Según algunos estudiosos, habría que atribuir a Miguel Angel la bellísima escalera helicoidal que aún conecta los subsuelos con el último piso. La residencia se jactaba de tener, además, el mayor jardín a la italiana de la ciudad.
    Luego sufrió grandes transformaciones en los tiempos de Florencia capital: para la construcción de las nuevas costaneras sobre el Arno, que llevan el nombre de Serristori, fueron expropiadas partes del parque y el palazzo.
    Sin embargo, sobrevivieron a los siglos y al cambio de gusto elementos originales, comenzando por el magnífico salón de fiestas decorado al fresco, el más grande de Florencia, con 250 metros cuadrados de superficie, 12 metros y medio de altura y unos 150 metros cuadrados de foyer (destinado a espacio común para todos los futuros apartamentos). Ese salón se construyó en el 1600, cuando el edificio fue ampliado bajo la dirección de Buontalenti.
    Aún están en su lugar en el salón, íntegros, dos espléndidas lámparas de Murano del 1700, así como los pavimentos de madera originales.
    Igualmente la Sala de los Espejos y las chimeneas de la residencia, realizadas en mármoles preciosos con el emblema de los Serristori, y la estufa de terracota vidriada de la manufactura Ginori: solo existe otro ejemplar en el mundo.
    Entre las demás curiosidades del histórico edificio hay también algunos pasadizos secretos, uno de los cuales -parcialmente sacado a la luz- conectaba el edificio con la otra orilla del Arno. (ANSA).
   

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