Huir de los rusos, con un perro fiel

Desventuras de un ucraniano de 61 años, en medio de los rusos

El perro fiel entre los despojos y la muerte
El perro fiel entre los despojos y la muerte (foto: ANSA)
18:16, 13 mayROMARedacción ANSA

(ANSA) - ROMA, 13 MAG - Conmueve la historia de Igor Pedin, un ucraniano de 61 años, que escapó de los bombardeos de Mariupol y llegó a Zaporiyia después de caminar 225 kilómetros, junto a su inseparable perro Zhu-Zhu, un terrier de nueve años, y eludiendo las amenazas y presiones de los rusos.
    A las 6 de la mañana del 23 de abril los dos huyeron de la ciudad sitiada, en las horas posteriores a la llegada de los soldados rusos, que habían comenzado a "entrar casa por casa y a disparar a voluntad".
    El objetivo de Pedin y Zhu-Zhu era ser "invisibles", no ser vistos por los invasores pero cruzar los territorios asediados por los soldados de Moscú no era fácil.
    Con 50 kilos en la mochila sobre la espalda, inicialmente recorrieron los 5 kilómetros en la periferia Mariupol, atravesando zonas de minas y cadáveres que yacían en la carretera. En el camino se encontraron con soldados.
    "Pero a sus ojos yo era un vagabundo, yo no era nada. Salí de la ciudad, me volví y miré a Mariupol y me dije que era la decisión correcta, así que me despedí", cuanta Igor a la prensa.
    Llegados a Nikolske, a 20 km de Mariupol, Igor y Zhu-Zhu se encontraron con un hombre frente a la puerta de una casa, que acababa de enterrar a su hijo de 16 años. "Me pidió que brindara por él". Igor no había tocado el alcohol durante 15 años, pero no podía negarse.
    Después de salir de la ciudad al día siguiente, se encontraron con un puesto de control de soldados chechenos. "Me preguntaron adónde iba y luego me llevaron de vuelta a Nikolske.
    Dentro de una oficina, un oficial ruso me interrogó. Le mentí, le dije que tenía una úlcera de estómago y que tenía que irme a Zaporiyia porque había pagado el tratamiento. Luego me hicieron desnudarme para tatuarme, pensaron que tenía un arma debido a un moretón en la espalda", contó.
    Igor fue amenazado de muerte pero, después de tomar sus huellas dactilares y tomar una foto policial, el ejército ruso lo dejó ir, le proporcionó un documento de la autoproclamada República Popular de Donetsk y hasta le entregó cigarrillos.
    Con el papel, Igor y Zhu-Zhu no tuvieron problemas para pasar los controles, pero en Verzhyna se repitió la escena de amenazas y registros en un chequeo en Nikolske. Hombre y perro, no obstante, lograron sortearlo.
    Antes de alcanzar la libertad, sin embargo, hubo que superar otro obstáculo. Los dos protagonistas de esta historia tuvieron que cruzar un puente que había sido destruido dejando un desnivel de 30 metros.
    Tras un último tramo de camino recorrido gracias, finalmente una bandera ucraniana flameó a lo lejos. Igor y Zhu-Zhu habían llegado a Zaporiyia. (ANSA).
   

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