Erdogan rechaza a Finlandia y Suecia en la OTAN

Moscú corta la electricidad. Biden llama a Helsinki y Estocolmo

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan, acusa y rechaza a Finlandia y Suecia en la OTAN
El presidente turco Recep Tayyip Erdogan, acusa y rechaza a Finlandia y Suecia en la OTAN (foto: ANSA)
18:09, 13 mayROMAPor Eloisa Gallinaro

(ANSA) - ROMA, 13 MAG - La onda expansiva de la crisis ucraniana golpea a la OTAN mientras se prepara para discutir la posible entrada de Suecia y Finlandia, que hoy Turquía rechazó de plano y con dureza.
    En vísperas de la reunión informal en Berlín de los ministros de Asuntos Exteriores de la Alianza, sobre la renuncia declarada a la neutralidad de Estocolmo y Helsinki, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan brama su oposición a la entrada de los dos países nórdicos, lo que desencadena gran agitación y contactos frenéticos entre las costas del Atlántico y las del Báltico.
    Erdogan hace saber que no tiene una "opinión positiva" porque, según explicó, "no quiere que se repita el mismo error cometido con la adhesión de Grecia". Y si en el caso de Atenas el presidente turco evidentemente nunca ha digerido la cuestión no resuelta de Chipre, en el caso de Suecia y Finlandia hay otro expediente que Turquía es incapaz de aceptar: la cuestión kurda.
    "Los países escandinavos dan hospitalidad a las organizaciones terroristas", argumentó Erdogan, citando directamente al PKK, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (fuera de la ley en Turquía) que supuestamente recibe armas de los dos países escandinavos.
    Una reacción, la turca, que es la primera voz disonante dentro de la Alianza ante la perspectiva de la adhesión de Finlandia y Suecia, pero que probablemente no sea lo suficientemente fuerte como para abrir una grieta profunda y plantear un problema a los aliados, Estados Unidos primero, aunque se requiera la unanimidad para dar el visto bueno al ingreso de un nuevo miembro.
    La administración estadounidense ya está "trabajando para aclarar" la oposición de Turquía, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki. El presidente Joe Biden no perdió el tiempo.
    Tomó el teléfono y llamó a los líderes de los dos países. A la primera ministra sueca, Magdalena Andersson, y al presidente finlandés, Sauli Niinisto, en una conversación de media hora, les expresó claramente "su apoyo a la política de puertas abiertas de la OTAN y al derecho de Finlandia y Suecia a decidir su propio futuro" en política exterior y disposiciones de seguridad".
    Una posición compartida por el canciller italiano, Luigi Di Maio. "Estamos encantados de darles la bienvenida a la Alianza, una Alianza que ha garantizado la paz durante décadas", dijo el responsable de la Farnesina al margen del G7 en Alemania.
    Entre los europeos, España también se hizo sentir de inmediato a favor de Finlandia en particular: "Al final, la OTAN es una unión de democracias, está escrito en el tratado de Washington. Y Finlandia es una democracia consolidada", observó el ministro de Asuntos Exteriores de Madrid José Manuel Albares.
    El "apoyo total" a las decisiones en Estocolmo y Helsinki también provino de los máximos líderes de Gran Bretaña y Noruega, Boris Johnson y Jonas Gahr Store, quienes se reunieron en Downing Street.
    La OTAN dice que "los aliados consultan regularmente" con los dos países sobre "sus posibles solicitudes de ingreso". Pero ni Estocolmo ni Helsinki tienen intención de enfrentarse con Ankara y han hecho saber que mañana en Berlín pretenden tratar el tema con Turquía.
    Mientras tanto, al otro lado de la valla, en Rusia, se reunió el Consejo de Seguridad presidido por Putin. "Se intercambiaron puntos de vista sobre la decisión de Finlandia y Suecia de unirse a la OTAN y sobre las amenazas potenciales relacionadas con la seguridad rusa", explicó el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov.
    Ya se ha tomado una decisión: a partir de mañana Moscú suspenderá el suministro de electricidad a Finlandia, que hizo saber que puede prescindir de ella gracias también a las importaciones adicionales de Suecia y Noruega.
    En este contexto, es probable que los vientos de guerra soplen con más fuerza. (ANSA).
   

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