Yunior García escapa a la "muerte en vida"

Yunior García
Yunior García (foto: ANSA)
18:23, 18 novMADRIDRedacción ANSA

Yunior García, líder de la plataforma opositora cubana Archipiélago, declaró hoy que se fue a Madrid para “escapar de una muerte en vida, que era lo que me esperaba en Cuba” y dijo que no dará “el gusto” al gobierno cubano de “pedir el asilo” en España.

“Si nos quedamos en Cuba, nos decapitan, como las palomas” que aparecieron decapitadas en su casa, señaló García.

“Yo me cansé de hacer silencio. Necesitaban silenciarme, atacarme psicológicamente y casi lo logran”, afirmó.

El artista cubano se pronunció así en una multitudinaria rueda de prensa en el Centro Galileo de Madrid, adonde llegó ayer procedente de La Habana junto a su esposa, Dayana Prieto. Garcia compareció junto a Javier Larrondo, presidente de Prisioners Defenders, y de un abogado, Blas Imbroda.

“Lo único que tengo es mi voz, yo no me podía quedar callado, alguien tiene que decir lo que pasa en Cuba, por esa razón he venido a España, no he pedido asilo, mi intención es volver a Cuba”, afirmó.

Declaró que “no les voy a dar el gusto de pedir el asilo” e insistió en que “yo estoy pensando en volver” a Cuba, porque allí “tengo a mi hijo, a mi madre y en ese país tengo que conquistar mis derechos”.

Pero, añadió, “no quiero hacer las cosas con rabia” y apuntó que “si me quedaba en Cuba con esa rabia me iba a convertir en eso que critico”.

García reveló que llamó al cardenal de La Habana el pasado día 14 para pedirle que rezara por él por esa rabia que tenía.

Denunció que aquel día no le permitieron salir de su casa, que “amaneció sitiada para que pareciera que el pueblo me estaba reprimiendo. Era falso, sin parar me gritaban mercenario y terrorista”.

Y subrayó: “Lo que yo viví frente a mi casa es fascismo. Me gritaron ofensas como en la Alemania nazi, eso no es de izquierdas”.
Relató que “estaba convencido de que me iban a detener y por eso había solicitado la visa en la embajada de España”, pero que “el día 14 me convencí de que no me iban a detener”.
Cuando supo que le dieron el visado de turismo por tres meses “unos amigos me llevaron al aeropuerto de forma segura”, comentó sin querer ofrecer más detalles.

Señaló que el gobierno cubano “no me quiere detener, porque me convertirían en un símbolo. Me quieren silenciar” y dijo que “si hubieran querido me habrían impedido” viajar a España.
García mostró su deseo de que “la rabia no gane a los cubanos” porque “no puede convertirse esto en un baño de sangre en una guerra civil”.
Añadió que “no podemos seguir siendo esclavos, pero tampoco podemos alcanzar la libertad que incluya la pérdida de cientos personas”.

A su juicio, lo “único” que puede evitar ambas cosas es si “la comunidad internacional deja de ignorar lo que ocurre en Cuba, asume el problema real y deja de mirarla con el romanticismo de los años 60”.

Dijo que “es tiempo de madurar la visión sobre un país en el que que no solo no hay una democracia, es que hay una dictadura, y muchos pensamos que hay una tiranía como pocas veces se ha visto”.

La Revolución cubana, afirmó, “se ha convertido en un marido abusivo que golpea a su mujer”, “no va a devorar a sus hijos, como Saturno, lamentablemente la Revolución devoró a sus hijos y ahora está devorando a sus nietos”.
Señaló que “a todos los que se atreven a disentir los han convertido en una no persona”.
En España se propone “conversar” para “llegar a consensos. Estoy dispuesto a hablar con cualquier persona”, afirmó García, a quien no le interesa “el día de mañana aspirar a un cargo”, dijo.

García se mostró confiado en “ganar esta batalla a base de decir la verdad” porque “este gobierno no tiene ningún tipo de liderazgo. Han demostrado ser mediocres, tener un pésimo manejo de la comunicación. Son conscientes de que han perdido ya la batalla del pensamiento”.
Apuntó que “la mayor parte de los jóvenes de Archipiélago somos progresistas, luchamos por derechos para todos. La dictadura, la tiranía se comporta como una casta totalmente conservadora que no tiene ningún ideal progresista”.

Son, continuó, “una casta casi feudal. Todos se comportan como burgueses, es una caricatura de los cerdos que caminan con dos patas y que con sus autos y casas de lujo viven mucho mejor que la población, mientras piden a la población sacrificio y silencio”.

Respecto a las críticas recibidas por salir de Cuba, pidió “perdón” por ser “humano” y dijo: “Yo pude salir de Cuba por la visibilidad que tenía. Eso me salvó, pero siento vergüenza de que yo haya podido disfrutar de ese privilegio y que haya cubanos que les vayan a aplastar porque nadie se entera”.

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