Duras críticas del arzobispo de Cali

Propuso al país el mayor "capital" de la iglesia, la "confianza"

Clamor y protesta colombiana sin fin
Clamor y protesta colombiana sin fin (foto: ANSA)
17:20, 13 mayBOGOTA Por Oscar Escamilla

(ANSA) - BOGOTA 13 MAY - "Aquí se acabó la legitimidad del Estado, la acabó el gobierno, la acabaron los gobiernos", aseguró sin tapujos el arzobispo de Cali, monseñor Darío de Jesús Monsalve, que hoy no se calló ninguna de sus opiniones y expresó sus temores sobre el futuro del país, ahogado en una crisis sin precedentes que derivaron en un paro nacional.
    "La gente espera que los pastores de la iglesia hagan algo y yo no puedo quedarme quieto viendo morir a la gente", añadió el religioso, quien argumentó que no es posible avalar la idea del gobierno de "protestas sí, bloqueos no", dado que los corte de vías son el único camino de sectores marginales y discriminados para hacerse escuchar.
    Para monseñor Monsalve lo que ayudaría en este momento de tensión y confrontación es la "cooperación", el diálogo y el desarme, para que no se repitan las imágenes del fin de semana en Cali de civiles disparando contra la Minga indígena del CRIC (Cabido Regional Indígena del Cauca), que dejó 11 aborígenes heridos.
    "No es todo o nada, o todo ya y nada ya, arma como solución; no es arma contra arma, ese camino es peligroso", advirtió el sacerdote, quien recordó que no es posible pedirle a los "muchachos" que hacen los bloqueos que "dejen pasar comida" y no se les "ofrece comida" sino bala.
    "Yo he dicho: si se meten a sacar los bloqueos a la brava es darle el estartazo al arsenal que es Cali", pronostico monseñor Monsalve, al recalcar que cada día aumentan los cortes de vías por parte de jóvenes de barrios marginales que nada tienen que perder y cuyos reclamos no son imposibles de resolver.
    Propuso cuatro soluciones para acabar con esos bloqueos: protección a la vida, unos mínimos vitales, solidaridad con las víctimas de estos jóvenes y garantías jurídicas para que no terminen en las cárceles.
    "Nosotros no tenemos nada en la iglesia salvo ese capital que se llama confianza y lo pongo a disposición" de Cali y de Colombia para superar la situación de crisis, propuso.
    El arzobispo lamentó la recurrencia de los políticos locales que suelen escudarse en la necesidad de imponer la ley frente a los problemas sociales, al advertir que el país necesita legalidad y al criticar a aquellos dirigentes que se han encargado de deslegitimar al Estado para robarlo.
    "Este es un país que necesita caminar hacia la legalidad, no hacia la ley, hacia la legitimidad, pero no hacia el gobierno; los gobiernos tienen que legitimar el Estado para poder ser legítimos", apuntó en entrevista con W Radio.
    Monseñor Monsalve conmovió a varios sectores sociales del país cuando en la víspera hizo pública una carta en la que le pedía "perdón" a los indígenas agredidos en Cali y quienes regresaron a sus territorios.
    Este no es la primera vez que el arzobispo disiente de este gobierno. A mediados del año anterior calificó de "venganza genocida" la matanza de líderes sociales y ex combatientes de las FARC, sus afirmaciones fueron desestimadas por la Nunciatura Apostólica que aclaró que esa no era la "visión" del Vaticano.
    El religioso aclaró este jueves que su "superior es el papa Francisco" y solo él es quién decide si lo retira o no de Cali, al tiempo que cuestionó el "silencio" del nuncio, monseñor Luis Mariano Montemayor, frente a la situación del país.
    "Yo respeto la misión del nuncio apostólico, lo valoro mucho, es una persona muy inteligente, lástima que está silenciado en esta situación", afirmó el arzobispo, que recordó que el representante del Vaticano "está ayudándole al gobierno en los diálogos con el ELN y eso está bien", aunque estimó que esos acercamientos no tienen "futuro".
    "Nosotros no podemos quedarnos callados ante estos asesinatos sistemáticos, selectivos, direccionados para volver nada unos acuerdos", insistió y dijo temer por las provocaciones del "Estado colombiano" y sus repetida promesas "incumplidas".
    También se preguntó si las elecciones presidenciales del próximo año serán "libres", al advertir que la crisis actual "tiene mucho que ver con el calendario electoral", que parecería llevar al país hacia el abstencionismo.
    "Aquí ya la votación no es espontánea, aquí cada vez mas el Estado es una empresa y entonces se compran elecciones para tener después el Estado y con el Estado pagar y avanzar como empresa; eso es muy grave, incluso empresas familiares, dinastías", criticó.
    Insistió en cambiar la "estrategia" de las "p", al relacionar la "pandemia, provocación, procesos abortados, promesas incumplidas" que conducen a la "parálisis" y rogó para que el gobierno no acuda a la "conmoción interior" como se lo reclaman sectores derechistas.
    "Aquí no es el problema de una conmoción interior para establecer un Estado autoritario, a la brava y con armas, ya eso ni el mundo, ni la comunidad internacional lo va a aceptar", aseguró.
    Dijo que la estrategia tampoco es la "dilación" y la "distracción" o el surgimiento de figuras del tipo Juan Guaidó o el llamado a disputar la Copa América como mecanismo de entretenimiento para calmar las aguas.
    "Ese no es el camino, ni la distracción, ni la dilación, ahora el camino es la concertación", urgió el arzobispo. (ANSA).
   

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