Cuando el arte y la música sanan heridas

Las expresiones artísticas le sacaron ventaja al año de la paz

Son de Negros, el arte como sanador en Colombia (foto: Ansa)
13:41, 26 novBOGOTAPor Oscar Escamilla

(ANSA) - BOGOTA, 26 NOV - Colombia buscar sanar las heridas de medio siglo de guerra refugiándose en algunos de sus mayores méritos colectivos: el arte, la música y la cultura.
    Esta semana se celebró el primer año de la firma de la paz, que más allá de las discusiones políticas ha significado un respiro para mucha poblaciones azotadas por los ataques, las minas antipersonal y un sinnúmero de delitos y violencias propias de la guerra.
    Consultada por ANSA sobre la manera en cómo el arte y el conjunto de sus expresiones aprovecharon este primer año de paz, la ministra de Cultura, Marina Garcés, respondió que "de muchas maneras" e hizo un corto inventario de logros.
    "Estamos llegando por primera vez a diversos lugares que por el conflicto habían estado aislados. Estamos haciendo evidente la dimensión integradora de la cultura, fomentando espacios de encuentro, transformación, sanación y esperanza, a través de ella", afirmó.
    "Durante este año -señaló la ministra-, por ejemplo, llegamos con programas como Expedición Sensorial hasta las veredas y corregimientos de la región de los Montes de María, para construir con sus pobladores y para fortalecer sus manifestaciones culturales", apuntó.
    La "Expedición sensorial" es un proyecto a cuatro años que inicio en 2016 en el que el Ministerio le consulte a las poblaciones más afectadas por el conflicto armado interno sobre aquellas expresiones artísticas que se silenciaron o se vieron afectadas por la violencia, con el fin de recuperar memoria e identidad.
    Montes de María es una subregión al norte del país compuesta por 15 municipios de dos departamentos, donde la guerra se ensañó con sus pobladores, al punto que en el lapso de un década se cometieron 56 masacres, unos 4.000 asesinatos políticos y fueron desplazadas 200 mil personas, según datos de Verdad Abierta, un portal especializado en conflicto y suscrito a la revisa Semana.
    En este último año en Montes de María 1832 niños participaron en jornadas de formación en danza y música, y 189 personas se sumaron a aprendizajes que iban desde maquillaje hasta mantenimiento de instrumentos musicales.
    En varios de estos municipios las gaitas, un tipo de flautas hechas de una madera local, y los tambores eran los instrumentos que le ponían música a la cotidianidad y servían como vehículo de expresión cultural.
    Sin embargo, todo cambió cuando los grupos paramilitares obligaron a los músicos locales a tocar sus ritmos fiesteros de gaita y tambor para amenizar sus matanzas, lo que llevó a muchas de esa localidades a no volver a tocar esas músicas por el dolor que les causaba.
    Se trató de una "violencia simbólica", precisó la ministra Garcés, tras afirmar que "la paz" alentó a varias de esas comunidades a "hacer sonar las gaitas y que la cumbia esté presente en sus bailes".
    Francisco Saravia, es administrador público que estudio una maestría en gestión cultura en Europa, y que ahora recopila metódicamente las tradiciones orales de Son de Negros, un baile de Mahates, departamento de Bolívar, que también se apagó temporalmente por cuenta de la guerra.
    "Las comunidades más vulnerables y más afectadas por el conflicto armado colombiano fuimos nosotros los negros, eso vimos reflejado en el Chocó y sectores como Montes de María, San Basilio de Palenque, donde ocurrieron unas masacres pavorosas", dijo a ANSA Saravia.
    Agregó que pese a lo que padecieron fueron justamente "las comunidades afro, las más vulnerables, las primeras en apoyar el proceso de paz".
    El, junto a otros gestores culturales de la región, está empecinado en enseñarle a los niños el valor y significado de sus bailes y músicas, muchas de ellas conectadas con el mundo africano.
    (ANSA).
   

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