Respuesta a demandas urgentes sigue pendiente

A dos años del estallido social del movimiento 18 de Octubre

18:21, 18 octSANTIAGO DE CHILERedacción ANSA
(ANSA) - SANTIAGO DE CHILE, 18 OTT - A dos años del estallido social del movimiento del 18 de Octubre, expertos consultados por ANSA coincidieron en que la Convención Constitucional -instalada el 4 de julio pasado- es el símbolo del gran proceso de transformación político y social en Chile.
    No obstante, advirtieron que está pendiente la respuesta a las demandas urgentes exigidas en las calles.
    Justamente hoy, en medio de manifestaciones masivas populares, los 155 constituyentes iniciaron el debate de los temas de fondo de un proceso que pondrá fin a la Constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet.
    "El proceso constituyente inicia un gran proceso de transformación que va a tener un aspecto estrictamente constitucional, pero con mucha participación. Diría que con un país constituyente donde todos están elaborando y discutiendo propuestas: las ONG, las universidades, los centros académicos, las asociaciones gremiales y las asambleas territoriales", destacó Manuel Antonio Garretón, Premio Nacional de Humanidades.
    El sociólogo señaló que las demandas del estallido social "tienen que ver con herencias y deudas de un modelo económico social establecido con la dictadura y no superado. En una palabra, con la dignidad y el fin de los abusos. Es el rechazo al modelo económico y social".
    Enumeró que las demandas abarcan temas medioambientales, salud, educación, vivienda, bajos ingresos, pensiones, "todo con un denominador común que forma parte de un modelo económico social, del neoliberalismo en un país donde tuvo su mayor realización y profundización".
    El estallido fue también "un rechazo a una forma de hacer política, expresó la creciente pérdida de legitimidad de las instituciones y de la democracia representativa que entró también en crisis. La gente siente que la democracia se vive en las calles, en el día a día, en una democracia continua", dijo Garretón.
    Lucía Dammert, académica de la Universidad de Santiago, opinó que "el estallido social no fue un brote espontáneo y sin sentido, sino que llevó a la discusión los temas más estructurales y fundamentales".
    "Tenemos una Convención con una conformación muy distinta a lo que es la estructura política del país. La discusión se está teniendo en términos de paridad, plurinacionalidad, reconocimiento de temas ambientales, de descentralización y de la necesidad de cambio del sistema político. Todas estas son cosas que se relevaron durante el estallido", afirmó.
    Dammert planteó que también hay una deuda con otros problemas urgentes.
    "La gran deuda es respecto a la reforma policial y la impunidad de los temas de derechos humanos. Si bien el estallido no se relacionó con eso como tema central, después fue un problema que se tomó la agenda. En el abuso policial y en los niveles de violencia hay un tremendo tema pendiente", recalcó.
    La cientista política, experta en seguridad, expuso que "todavía hay enormes inequidades: la justicia no es igual para todos, el caso del presidente de la República (con la venta de la minera Dominga) y cientos de situaciones que todavía reconocen una sociedad de diferencias".
    Garretón planteó también, a su vez, que ante las demandas concretas expresadas en el estallido, "el gobierno ha sido incompetente de responder, lo que ha significado aún más descontento y rechazo al gobierno y que se expresa hoy día, en parte, con la acusación constitucional (contra Sebastián Piñera) porque hay una creciente ilegitimidad del gobierno".
    Apuntó que "si no tuviéramos la Convención caminando tendríamos un caos absoluto", a lo que hay que sumar, dijo, "el tema de la pandemia que significó una nueva deslegitimación del gobierno porque llegó tarde salvo en el tema de vacunación".
    Garretón fue enfático en sostener que "la demanda del pueblo chileno está hoy en el camino y se abre un nuevo ciclo político".
    Dammert coincidió en que hoy hay un país en proceso de discusión sobre su futuro y mencionó también la relevancia de las elecciones presidenciales de noviembre.
    "El próximo gobierno, gane quien gane, tiene el tremendo desafío de tener victorias tempranas en los primeros seis u ocho meses en términos de redistribución, de políticas económicas que ayuden a los que están menos beneficiados y muestre que los que siempre ganan empiezan a ganar un poco menos", aseveró.
    "Eso más que en el ámbito constitucional es un desafío para el próximo gobierno porque tú corres el riesgo que el plebiscito constitucional (de salida) se convierta en un plebiscito sobre el gobierno en curso y ello sería bien complejo", concluyó Dammert. (ANSA).
   

Todos los Derechos Reservados. © Copyright ANSA

archivado en