Crisis del Amazonas, contrapunto electoral

Lula impulsa gestión; Bolsonaro, en el negacionismo ambiental

Las quemas en el Amazonas aumentaron con Jair Bolsonaro, que las avala
Las quemas en el Amazonas aumentaron con Jair Bolsonaro, que las avala (foto: ANSA)
15:33, 01 octBRASILIA Redacción ANSA

(ANSA) - BRASILIA 1 OCT - Los ciudadanos brasileños elegirá este domingo también entre dos modelos ambientales opuestos, el del presidente Jair Bolsonaro, quien resiste a las críticas de la comunidad internacional sobre la creciente deforestación en el Amazonas, y Luiz Inácio Lula da Silva, que promete una agenda de desarrollo sostenible.
    Un reporte del Instituto de Pesquisa Ambiental da Amazonia (IPAM) indica que la deforestación de tierras públicas en esa zona -sin incluir las públicas estaduales ni las privadas- se incrementó un 56,6% en promedio desde 2019, cuando llegó al poder Bolsonaro.
    El informe también señala que hasta finales de 2021 se destruyeron 32.000 kilómetros cuadrados, es decir, el equivalente a una superficie de 21 ciudades de San Pablo.
    "Existe una falta de gobernanza muy fuerte sobre la Amazonia, principalmente con el Gobierno de Bolsonaro, que debilitó las agencias fiscalizadoras de la deforestación, y también muchas menos operaciones policiales", explicó a la agencia argentina Télam Ane Alencar, directora de Ciencias de IPAM. En 2021 el presupuesto de los organismos públicos de conservación ambiental se redujo un 71% con respecto a 2014, según la Universidad Federal de Río de Janeiro.
    Las altas tasas de deforestación es una consecuencia de la impunidad del Gobierno de Bolsonaro, que incentiva la ocupación ilegal de tierras y la especulación latifundista y alimenta las quemas.
    El Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) detectó entre enero y agosto pasados un aumento de los incendios del 16% respecto al mismo periodo de 2021, la cifra más alta en 12 años.
    Se trata de guarismo que revierte una tendencia marcada durante los dos Gobiernos de Lula (2003-2010), descritos por especialista y académico como "definitivos para reducir" la deforestación.
    Desde 2005 a 2012, la deforestación se redujo en un 80%, a partir de constantes monitoreos, controles y fiscalización, una optimización de las políticas ambientales para detener a los desforestadores ilegales.
    La importancia del Amazonas se explica porque representa el 40% del bosque tropical del mundo, con unos 7 millones de kilómetros cuadrados distribuidos entre Brasil, Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador, Guyana, Surinam y Guyana Francesa.
    Esa área reúnen el 25% de la biodiversidad terrestre y la mayor cantidad de especies de peces que ningún otro sistema fluvial, de acuerdo con datos del Banco Mundial. Actúa como un sumidero de carbono: almacena más dióxido de carbono del que emite y libera oxígeno, ciclo que ayuda a regular el calentamiento global, según el Fondo Mundial para la Naturaleza.
    Lula pone sus esfuerzos en una agenda verde y la incorporación a su equipo de Marina Silva, quien fue ministra de Ambiente de 2003 hasta 2008, cuando se alejó del Partido de los Trabajadores por desacuerdos.
    En contraste, Bolsonaro considera que las cifras difundidas por la prensa son "la misma bobada de siempre", una postura negacionista similar a lo que hizo con la pandemia de coronavirus. "Es una noticia patrocinada por brasileños que trabajan contra el país, ahuyentan inversiones y generan muchas dificultades económicas", declaró el presidente sobre los reportes ambientales.
    Recientemente, la 77 asamblea de Naciones Unidas, afirmó que "en el Amazonas brasileño más del 80% de la floresta continúa intocada, al contrario de lo que es divulgado por la gran prensa nacional e internacional" y llamó a considerar a los "más de 20 millones de habitantes, entre ellos indígenas" que viven allí.
    El caso de los asesinatos en junio pasado de Dom Phillips, colaborador de The Guardian, y del experto indígena Bruno Pereira, en el Valle de Javari, una zona remota del Amazonas cerca de Colombia y Perú, resonó internacionalmente, pero Bolsonaro lo ignoró.
    En la campaña electoral, el presidente brasileño prometió "promover la conservación y el uso sostenible de los recursos naturales", conciliar "la preservación del medio ambiente con el desarrollo económico y social" y resaltar que "la quema ilegal es un asunto de la más alta importancia".
    Lula, por su parte, se comprometió a combatir "los delitos ambientales promovidos por milicias, acaparadores de tierras, madereros y cualquier organización económica que actúe en contra de la ley (...) la deforestación ilegal y a promover la restauración de áreas degradadas y la reforestación de biomas", de acuerdo con su plataforma política.
    "Si soy presidente no habrá minería en tierras indígenas.
    Los indios no son intrusos, estaban aquí antes de que llegaran los portugueses. Tienen derecho a una vida digna y cuidar del Amazonas es más importante que ellos buscando oro", tuiteó en marzo el líder socialista.
    Habrá que ver si el contrapunto verde, pesa en las urnas (ANSA).
   

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