Murió Hebe de Bonafini, Madre Plaza de Mayo

Fue pesidenta de la ONG de DDHH. Discurso siempre altisonante

12:41, 20 novBUENOS AIRES 20 NOV - A los 93 añosRedacción ANSA
(ANSA) - BUENOS AIRES 20 NOV - A los 93 años, murió Hebe de Bonafini, la legendaria presidenta de las Madres de Plaza de Mayo, una organización de renombre mundial que bregó por los desaparecidos durante la última cruenta dictadura cívico militar de Argentina (1976-1983).
    Falleció en el Hospital Italiano de La Plata, dijo su hija, según lo reproducen este domingo los portales de la prensa argentina.
    Había nacido como Hebe María Pastor el 4 de diciembre de 1928 en una casa de clase media, en una familia sencilla de un barrio obrero de Ensenada, provincia de Buenos Aires.
    Murió como Hebe de Bonafini, este domingo por la mañana, a las 9:20, en el hospital donde estaba internada desde hace unos días. Su hija, Alejandra Bonafini, fue la encargada de comunicar oficialmente la noticia.
    En el comunicado agradece los cuidados recibidos, especialmente por parte de los profesionales del Hospital Italiano donde Hebe de Bonafini se atendía y donde había estado internada varias veces, y pide respeto a la necesidad de la familia de llorarla en la intimidad.
    El lunes comunicarán ldónde tendrán lugar los homenajes y despedidas.
    Bonafini fue una activista por los derechos humanos, una luchadora por la tríada Memoria, Verdad y Justicia, titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, convertida con los años en un actor político afín al kirchnerismo, una militante de fundamentos encendidos, de declaraciones enérgicas, una próspera proveedora de titulares periodísticos, una usina de tensión al debate ideológico, definió el portal Infobae.
    Murió también procesada y envuelta en polémicas, acotó el portal de noticias más leído de Argentina.
    En una de sus últimas declaraciones públicas, entendió que una intervención de su perfil virtual en Wikipedia, donde la tildaron de epítetos crueles, obedecía a "las ganas que tienen algunos de que me muera", como sentenció.
    Ella nunca esquivó la discusión, nunca se calló y así incurrió, una y otra vez, en la desmesura, en la exaltación. Se convirtió en una voz de referencia, en un foco de opinión, en un termómetro político.
    Uno de sus últimos comentario fue dirigido al presidente Alberto Fernández: "Hable lo menos posible porque cuando lo hace es una desilusión", enfatizó, quien ya había exigido la renuncia del presidente luego del intento de magnicidio contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
    Hebe fue esa mujer con un pañuelo blanco en la cabeza que hablaba loas del Che Guevara, Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales, y de organizaciones como la ETA o las FARC, que ofrecía su apoyo a las comunidades aborígenes, que evidenciaba su contrapunto con el neoliberalismo y el FMI y que vociferaba a favor de la lucha revolucionaria de los pueblos.
    Fue emblema de las Madres de Plaza de Mayo, la asociación de la que fue una de las iniciadoras y que buscaba visibilizar y sembrar conciencia sobre la desaparición de personas durante la última dictadura cívico militar.
    Después de más de cuarenta años de lucha, la ONG explicó que ya no era un organismo de derechos humanos: "Somos una organización política, ahora con un proyecto nacional y popular de liberación", fue la explicación de Hebe, que fue su voz y cara más visible desde mayo de 1979.
    Se trató de una postura radicalizada que contribuyó a escindir la organización en dos y a la creación de otro grupo: Madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora, de posiciones más moderadas.
    Así, con su voz altisonante, ahora acallada; con su gesto firme y enfático, Hebe de Bonafini es parte de la historia contemporánea de Argentina. (ANSA).
   

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