Los moais en la tradición oral familiar

Se movían con el poder del mana: levitaban

Moais en el parque Tongariki en Rapa Nui o Isla de Pascua. (foto: ANSA)
23:47, 11 novHANGA ROAPor Margarita Bastías

   (ANSA) - HANGA ROA, 11 NOV - Rapa Nui o Isla de Pascua -como se le denomina en el continente- mantiene el misterio y sensualidad de su cultura.
    Una de sus principales características son los moais, enormes esculturas en piedra, nariz prominente y ojos de coral, que te observan.
    En el parque Tongariki se encuentra la plataforma con 15 moais, postal obligada que ha recorrido el mundo, y que, a diferencia de los otros moais, mira hacia la comunidad dando la espalda al mar, el océano Pacífico.
    Lily Pakarati, conocida como China (país que ha visitado varias veces), es la presidenta de la Asociación de Guías de Rapa Nui, y junto a un grupo de periodistas recorrió el parque restaurado en los años 90 por arqueólogos de la Universidad de Chile. Los moais estaban tumbados y lo primero que hicieron fue levantarlos para ser colocados en una plataforma (Ahu), donde ubicaron 15. China dice que originalmente pudieron ser más, pero no se sabe porque no hay registro fotográfico.
    Los moais, explica, eran la representación de un ancestro después de la muerte, "pero solamente para la gente de alto rango social, la gente común (agricultores, pescadores) no tenía moais".
    Cuando ya eran colocados en posición vertical, angulada, se les insertaban los ojos de coral blanco, "y a partir de ese momento, el moais comenzaba a llamarse ArinaHora" (rostro viviente).
    "Mirando hacia el interior porque la intención de los ancestros, a través del mana (esta energía que estaba en los ojos) iban a proteger a toda la gente que estaba en la isla".
    Siempre en Tongariki, China señala otro moai y aprovechó de comentar que en la tradición oral que se transmite en la familia, "el moai junto con el pukao representan la copulación, donde el moai es el falo y el pukao representa el genital femenino, por eso el moai era siempre masculino y no femenino".
    A juicio de esta profesora de inglés de la Universidad de Chile, "esta versión llegó a tener mucho sentido porque en la parte superior de muchos de los pukaos (especie de cilindro que corona la cabeza del moai) se encontraron petroglifos que simbolizaban el komari, que es la vulva femenina, pero que no sólo representa el genital sino a la madre tierra y el Universo". "El moai es torso y cabeza, se ven los brazos siempre apuntando hacia los genitales y no hacia el ombligo, como escribían los curas en sus diarios, pero no era así", aclaró. Su interpretación viene de "las historias que nosotros hemos ido recopilando con nuestras familias, que no están en libros y que casi me hicieron jurar que no debía compartirlo con la gente, pero me parece importante tener la versión de la creencia local".
    Además, reflexionó, "esto es lo que tiene sentido en nuestra cultura polinésica abierta desde el punto de vista de la sexualidad, de la creación".
    De Tongariki, el itinerario sigue hacia el volcán Ranu Raraku, la "fábrica" de moais. Para China, el gran misterio de los moais no es cómo los hicieron sino cómo los trasladaron.
    "Hay muchas hipótesis que hablan de que había troncos y hacían trineos con cuerdas, pero estos mismos estudios de suelo han demostrado que cuando los moais más grandes fueron hechos, el árbol más alto en la isla medía 1,60 metros", deslizó.
    Los moais se fueron agrandando y estilizando las formas. Los hicieron con mentones prominentes, narices puntiagudas y orejas largas.
    En la tradición oral, subrayó, cualquier rapa nui dirá que los moai se movían por el mana (energía), "que los hacían levitar, porque tenían el poder de la mente, telepatía. Algo de razón encuentró ella. "Si uno se pone a pensar, el moai está colocado sobre una piedra lisa, allí no hay cemento, nada, porque no existía pegamento. El moai debía quedar en una posición tan perfecta, un poco ladeado para que pudiera sostener el pukao que estaba hacia adelante. No era solo gravedad sino un balance perfecto de ángulos, así que deben haber tenido conocimientos de matemáticas, de ingeniería", postuló. En las laderas del Ranu Raraku se aprecia la mayor cantidad de moais rotos, "porque no se rompían en el Ahu sino al bajar".
    La guía precisó que "aquí hubo una crisis, quizás un cambio climático, con un período de sequía, sobreexplotación de los recursos, se cortaron todos los árboles, quedó una isla sobrepoblada. Los rapa nui afectaron su entorno ecológico y eso fue lo que prácticamente los llevó al colapso". Empiezan a abandonar la imagen del ancestro. La clase dominante había establecido que era tapu (prohibición) comer langosta de la primera cosecha; tapu comer atún, para así asegurar la sobrevivencia. Después la gente no los tomó en cuenta, empezaron a romper los tapu, y vieron que no les pasaba nada. (ANSA).
   

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