Municipio chileno emula a israelíes

Un estadio al aire libre para inmunizar a su población

Municipio chileno emula vacunación israelí (foto: EPA)
18:47, 16 febSANTIAGO DE CHILEPor Margarita Bastías

(ANSA) - SANTIAGO DE CHILE, 16 FEB - El municipio de La Florida, en el sector suroriente de la capital chilena, decidió aplicar el sistema de vacunación masivo israelí para inmunizar contra el Covid-19 a sus cerca de medio millón de habitantes.
    El estadio Bicentenario es el centro de inmunización más grande del país donde se ha recibido en un día hasta 7.349 personas para vacunarse con la primera dosis del laboratorio chino Sinovac.
    El alcalde Rodolfo Carter -quien el 11 de abril se postula por un nuevo periodo al frente de La Florida- explicó a ANSA que tuvo dos objetivos al abrir este enorme espacio a la población.
    "Primero, tener una iniciativa segura y eficiente de vacunación masiva, es decir garantizar que no haya focos de contagio y la rapidez para alcanzar luego la inmunidad, por lo tanto pensamos en vacunar a mucha gente en condiciones muy seguras", aseveró.
    Para ello, contó, "estudiamos la experiencia de Israel, que tiene al 70% de su población vacunada, y lo que ellos recomendaban era grandes espacios abiertos, de muy fácil acceso, muy bien ventilados, con hasta separación entre la gente". En esa línea, proponían estadios, gimnasios y establecimientos públicos muy grandes, y el estadio bicentenario es tradicionalmente el local de concentración más grande de Chile".
    Agregó que tomaron control de la cancha y establecimos 9.000 metros cuadrados de espacios segregados "donde la gente entra, es inmediatamente vacunada y la espera esta cerca de la salida del lugar".
    La comuna mantiene activos los 9 Centros de Salud familiar de la comuna, se contrató personal adicional para vacunar y asistir también a quienes se encuentran postrados y no pueden llegar hasta el estadio.
    Carter señaló que dentro de la seguridad y la eficiencia también han tenido como objetivo de esta iniciativa "la humanidad".
    "No hay recuerdo en la historia del planeta de algo tan angustioso que ha tenido escondidos en sus casas, principalmente a los adultos mayores, como los cristianos de los primeros tiempos tratando de que el ángel de la muerte no golpeara su puerta".
    Por lo tanto, subrayó, "el esfuerzo humanitario que había que hacer era gigante, y no ahorramos ni un recurso, igual que una familia de clase, La Florida es por definición una comuna de clase media chilena".
    Añadió que dejaron de invertir en otros aspectos, así como antes de la vacuna se centraron en "repartir cajas de alimentos y dar condiciones de sobrevivencia y cuando llegó la vacuna dar la mayor dignidad posible a la gente".
    La gente lo reconoce y lo agradece, como pudo constatar ANSA, al recibir los testimonios de vecinos, quienes como Elsia Mejías, de 68 años, quien sacaba fotos para enviar a sus parientes en Canadá. "Allá recién están vacunando a los mayores de 80 años", comparó con visible orgullo.
    "Excelente, muy bien organizado, bien aséptico", valoró Víctor Hayes, también de 68. De menor edad, Ana Lagos, profesora, estaba feliz con la decisión ministerial de adelantar las vacunas a los profesores aunque no es partidaria de empezar las clases presenciales en marzo sino en abril. "Perder un mes más por el bienestar general de todos, vale la pena", rescató.
    Hay una serie de factores que están incidiendo -hace ver los maestros- colegios que están siendo usados como sedes de vacunación y también el 11 de abril serán locales de votación en las elecciones de alcalde, gobernadores, concejales y constituyentes, anotó Verónica Caris.
    Otras dos amigas de 68 años comentaron haber quedado abismadas con la atención del personal de salud en el estadio y la preparación de todo, mientras aguardan que transcurran los 15 minutos de espera después de ser vacunadas, por una posible reacción. Una reconoce que hace muy poco se convenció de vacunarse.
    Para Sonia Rojas, la vacuna es una "esperanza de algo positivo" en tanto que su amiga Teresa Oyarzún admitió que "al principio estaba indecisa".
    Tradicionalmente reacia a las vacunas, el cúmulo de información la persuadió finalmente de que si iba a contraer el virus "le iba a dar más suave y no tener que ir a un servicio de urgencia ni estar conectada a una máquina". (ANSA).
   

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