Tina Modotti, fotografía y revolución

Tina Modotti fotografiada por Weston
Tina Modotti fotografiada por Weston (foto: Ansa)
13:59, 04 eneBUENOS AIRESPor Graciela Cutuli

(ANSA) - BUENOS AIRES, 4 ENE - "Puro tu nombre suave, pura tu frágil vida, abejas, sombras, fuego, nieve, silencio y espuma, combinaron con acero, alambre y polen para crear tu firme y delicado ser", escribió Pablo Neruda para la última despedida a la fotógrafa Tina Modotti, nacida en Italia y convertida en México en activista revolucionaria.
    Assunta Adelaide Luigia Modotti Mondini, o más brevemente Tina, nació en Udine el 16 o 17 de agosto de 1896, en el seno de una familia obrera y socialista, en una casa ubicada en Via Pracchiuso 113. En homenaje a la fotógrafa, una intervención artística transformó hace pocos años el frente de su casa natal como si fuera una gran hoja mecanografiada donde se suceden episodios de su vida, grabados en forma de bajorrelieve y en varios idiomas.
    Es una evocación local para una fotógrafa universal, cuyas obras se conservan en algunos de los principales museos del mundo, desde la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos al International Museum of Photography and Film de la George Eastman House en Nueva York.
    Pasó su primera infancia en Austria, adonde la familia emigró por motivos económicos, y luego volvió a Udine, donde a los 12 años se empleó en una fábrica textil. También por entonces tuvo su primera aproximación a la fotografía, en el estudio de su tío Pietro Modotti.
    A los 16 años volvió a irse de Italia, esta vez rumbo a Estados Unidos, para reunirse con su padre, que trabajaba en San Francisco. Comenzó a interesarte en el teatro y se casó, en 1918, con el pintor Roubaix de l'Abrie Richey, con quien intentó en Los Angeles una carrera en el cine.
    Su "encanto exótico", exhibido en tres películas, le valió el aprecio del público, pero para Tina no fue suficiente. Molesta por la superficiliadad, dejó el cine, conoció al fotógrafo Edward Weston y se convirtió en su amante, tal vez sin saber que así empezaría a trazar los primeros pasos de su destino mexicano.
    Corría el año 1921. Cuando su marido supo de la infidelidad de Tina huyó a México, adonde ella lo siguió pero solo para encontrarlo ya víctima de la viruela.
    En 1923, esta vez con Weston, Tina Modotti volvió a México.
    La pareja viajó por todo el país y retrató la gente y los paisajes en el libro "Idols behind altars". Además de empezar a desarrollar su vocación y talento como fotógrafa, se vinculó con exponentes del Partido Comunista Mexicano, con Frida Kahlo y con los miembros del movimiento muralista mexicano, como José Clemente Orozco y Diego Rivera, para quienes fue "fotógrafa oficial".
    "Deseo fotografiar lo que veo, sinceramente, directamente, sin trucos, y creo que esta puede ser mi contribución a un mundo mejor", declaró por entonces.
    Mantuvo relaciones amorosas con el dirigente estudiantil cubano Julio Antonio Mella, que fue asesinado de dos tiros cuando caminaba con ella por la calle, y con el político italiano Vittorio Vidali.
    Al filo de los año 30 inauguró una exposición que se dio a conocer como "la primera muestra fotográfica revolucionaria en México": fue la cumbre de su carrera fotográfica, pero también el comienzo del fin. Un año después fue expulsada de México y no volvió a ponerse, salvo excepcionalmente, detrás de una cámara: en el país latinoamericano quedó el sello de su fotografía social, esa mirada única que le hizo desear a Weston haber podido firmar algunas de las fotos de Tina.
    Los años que siguieron fueron de viajes por Europa, de colaboración con la policía secreta soviética en Moscú y de acercamiento a las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil Española. Terminada aquella aventura con el fin de los sueños republicanos, volvió a México bajo la falsa identidad de "María". Su expulsión fue anulada en 1940: dos años más tarde murió, de un infarto, a bordo de un taxi, aunque algunos vieron la mano de Vidali -cuyas brutalidades en la Guerra Civil Española Tina había visto de cerca- tras su muerte.
    Tina Modotti reposa en el Panteón de Dolores en Ciudad de México, abrigada por los versos de Pablo Neruda. Su legado sigue vivo en sus palabras: "Siempre, cuando las palabras 'arte' o 'artístico' se aplican a mi trabajo fotográfico, me siento en desacuerdo. Se debe seguramente al mal uso y abuso que se hace de estos términos".
    "Me considero una fotógrafa, nada más. Si mis fotos se diferencian de lo que se hace habitualmente en este campo, es precisamente porque busco producir no arte, sino honestas fotografías, sin distorsiones o manipulaciones".
   

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