Alumnado con problemas para aprender

Dislexia, disortografía, discalculia y disgrafía, más comunes

La dislexia uno de los problemas de aprendizaje entre los jóvenes (foto: Ansa)
22:50, 13 mayROMARedacción ANSA

(ANSA) - ROMA, 13 MAY - El 2,9% de la población estudiantil durante el año escolar italiano 2016-2017 presentó Disturbios Específicos del Aprendizaje (DEA), lo que representa 254.614 alumnos y alumnas de todo orden y grado, según datos del Ministerio de Educación, Universidad e Investigación de Italia (Miur).
    El disturbio más difundido fue la dislexia (42,5%), aunque más de un cuadro puede coexistir en general en la misma persona.
    Le siguieron la disortografía (20,8%), la discalculia (19,3%) y la disgrafía (17,4%).
    El cerebro de un niño disléxico es distinto del de los otros niños que logran leer normalmente, pero esto no indica una enfermedad. Lo mismo vale para los alumnos con disgrafía, disortografía y discalculia.
    Lo importante es arribar a un diagnóstico veloz, que se puede hacer entre segundo y tercer grado de la escuela primaria y así brindarle a los alumnos las herramientas para reorganizar su cerebro.
    "Estos disturbios no se corrigen con la terapia, sino con instrumentos compensatorios, haciendo usar a los niños disgráficos una computadora en la que el teclado esté listo sin gastar energías en el acto de escribir, audiolibros para los disléxicos, calculadora para los que tienen discalculia, por dar solamente algunos ejemplos", explicó Stefano Vicari, responsable de la Unidad operativa compleja de neuropiquiatría infantil del Hospital Niño Jesús de Roma. Vicari destacó que los niños, ya adolescentes, corren el riesgo de llevar al secundario este bagaje, si no son ayudados correctamente, "el 60% presenta disturbios de ansiedad o depresión, expresión de su experiencia de fracaso escolar y frustración".
    "Estos disturbios, que en la mayor parte son genéticos, duran toda la vida. En casi todos los casos los padres se dirigen a centros de psicología privados, pero en realidad debería ser la escuela la que brinde todos los instrumentos necesarios, visto que difícilmente el servicio sanitario nacional puede hacerse cargo de este problema", agregó Vicari.
    La Ley 170 de 2010 introdujo la posibilidad de la certificación para los estudiantes con DEA y señaló una línea para garantizar el derecho al estudio en todas sus formas.
    Con una directiva de 2012 luego fue incorporado el concepto de "necesidad de líneas educativas especiales y de personalización del programa de estudio", explicaron desde el Miur.
    Sin embargo, las cosas no siempre se encaminan bien, lamentan docentes y padres, pues muchas veces los DEA son diagnosticados con retraso y no individualizados por los educadores.
    Además para obtener las certificaciones en la escuela los tiempos se hacen largos, las instituciones privadas que pueden emitirlas son costosas y muchas familias renuncian en el proceso.
    "Con frecuencia los centros privados son un verdadero negocio, se propagan como hongos. Y no existen evidencias de que los tratamientos psicológicos en estos casos resulten eficaces.
    Los resultados de las investigaciones hasta ahora son en verdad decepcionantes", concluyó Vicari. (ANSA).
   

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