May admite, sin el Laborismo el acuerdo no pasa

Video en Twitter en semana decisiva para la suerte Reino Unido

19:26, 07 abrLONDRESRedacción ANSA
(ANSA) - LONDRES, 7 ABR - La primera ministra británica, Theresa May, hace su última jugada sobre el Brexit y apunta todas sus fichas sobre el acuerdo con los laborista de Jeremy Corbyn.
    En vísperas de aquello que tal vez será la semana decisiva para la suerte de Gran Bretaña y Europa, la premier defiende su decisión de abrir un diálogo con la oposición acusando a los suyos de "no haberle dejado otra elección".
    "Hice todo lo que estaba a mi alcance para persuadir" a los rebeldes Tory y a los norirlandeses del Dup a votar por el acuerdo de divorcio de Bruselas y "en este momento tengo que intentar un enfoque diferente", declaró May primero en un comunicado oficial y después en un mensaje de video en Twitter en el que se dirigió directamente a los británicos. Relajada, sentada en el sofá, de momentos sonriente, en el video de 2 minutos, la primera ministra recapitula los desarrollos de las últimas semanas para explicar a la gente "qué diablos está pasando". "El parlamento -dijo- votó una ley para impedir el divorcio sin un acuerdo. Por lo tanto, la opción que enfrentamos ahora es: o dejar la UE con un acuerdo o no dejarlo en absoluto. Yo pienso, el gobierno piensa, que debemos encontrar un acuerdo, debemos llevar a cabo el Brexit", repitió May en dos ocasiones como un mantra, su mantra desde que asumió el gobierno hace casi tres años.
    En nombre de este principio, afirmó, decidí recurrir a la oposición laborista con la que cual se precisa estar en desacuerdo sobre "muchas cuestiones políticas", pero acordar diferentes temas a la hora de abandonar la UE.
    Un mensaje para el pueblo británico, pero también un llamamiento al Partido Laborista para que "encuentre un compromiso", cuando la cúpula de Bruselas está a las puertas y las negociaciones con la oposición están en una fase de estancamiento. Son tantos los temas sobre los cuales las dos partes luchan por encontrar un acuerdo, una sobre todos los acuerdos aduaneros con la UE después del divorcio. Pero también la libertad de movimiento, políticas de trabajo, seguridad. Cuestiones sobre las cuales hay fuertes grietas también en el interior de los Tory y Laborista. Sobre este último partido, ya muy debilitado, cayó la última ficha con el Movimiento judío obrero que aprobó la moción de desconfianza contra Corbyn por la forma en que manejó las acusaciones de antisemitismo hacia algunos laboristas.
    La ministra de asuntos económicos, Rebecca Long-Bailey, que forma parte de la delegación laborista en las mesa de conversaciones con el gobierno, admitió que "muy poco se obtuvo" hasta ahora y, sin embargo, expresó optimismo para "los próximos días".
    Por otro lado, el líder de los Tories por las Comunas, Andrea Leadsom, dijo claramente que aquello con el Laborismo es un diálogo "a dientes apretados" reiterando la línea de los brexiteers de que una no negociación es aún preferible a la cancelación del Brexit.
    El ex ministro Dominic Raab fue más duro cuando definió las reuniones transversales como un gesto "desesperado" y "potencialmente desastroso para el país", mientras que el conservador Jacob Rees-Mogg habló de un "error" acusando a la premier de "tomar medidas concretas para bloquear el Brexit".
    May mira hacia adelante. Es evidente que sus interlocutores ya no se sientan más, o no solo, sobre las bancas de los Tory en Westminster. Sin los laboristas su acuerdo no puede pasar, reconoce finalmente la primera ministro. Una admisión tardía que quizás no sea suficiente para cumplir su misión. (ANSA).
   

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