Trump finaliza año con cierre parcial del gobierno

Ministros en silencio y guerra con demócratas. Sin vacaciones

17:06, 30 dicWASHINGTONRedacción ANSA
(ANSA) - WASHINGTON, 30 DIC - Donald Trump finaliza su agitado segundo año como presidente de Estados Unidos con un cierre parcial del gobierno ("shutdown"), el retiro de tropas estadounidenses de Siria y parte en Afganistán y varios cambios en su gabinete.
    Con las renuncias y despidos entre otros de Rex Tillerson, John Kelly, Jim Mattis, además de Jeff Sessions y Nikki Haley, el mandatario se encuentra ahora más solo, aferrado a Twitter y Fox News, trabajando en la Casa Blanca y obligado a cancelar sus vacaciones en Mar-a-Lago.
    La reorganización prevé solo "hombres leales", ideológicamente afines al presidente y a Estados Unidos primero.
    Su despedida de 2018 parece "triste, solitaria y final", con muchas sombras y pocas luces ya oscurecidas por un 2019 con el espectro del juicio político y otras investigaciones de una Cámara de Representantes que, desde el 3 de enero, regresa bajo el fuerte control de los demócratas, tras la ola azul en las elecciones de medio término.
    Con una rating en bajada al 39% (Gallup) en un año marcado por escándalos, embarazosas fugas de noticias y libros de cianuro, desde "Fire and Fury" de Michael Wolff a "Fear" de Bob Woodward, el magnate disparó sus fuegos artificiales finales pero corre el riesgo de que permanezcan encendidos.
    Y esto se vio reflejado a partir del tercer cierre de su gobierno, que ha decidido en contra de las opiniones de todos sus asesores sobre la negativa de la oposición a incluir en el próximo presupuesto los 5 mil millones de dólares para el muro con México. "Estoy en la Casa Blanca a la espera de que los demócratas vengan y hagan un acuerdo sobre la seguridad de la frontera", escribió Trump en su cuenta de Twitter.
    Sin embargo, los demócratas no tienen prisa y piensan que el cierre parcial del gobierno es un boomerang para Trump, quien durante ocho días, en medio de la Navidad, dejó a 800 mil empleados federales sin sueldo y a millones de ciudadanos sin algunos servicios administrativos. Pero el presidente, quien ya está pensando en su reelección en 2020, quiere demostrar a su base que él está tratando de hacer el muro y que cualquier falla es culpa de los demócratas.
    Para el resto podrá demostrar que ha seguido cumpliendo sus promesas, incluso si los resultados siguen siendo controvertidos.
    El recorte de los impuestos puso el turbo a la economía, pero a finales de año Wall Street mostró señales de desaceleración debido al aumento de las tasas de interés, la guerra arancelaria y los temores de una desaceleración en el crecimiento mundial.
    Si hubiera una contracción del desarrollo, Trump perdería una de sus mejores cartas en la campaña electoral. Con el agravante de un déficit que aumentó a 779 mil millones de dólares, un incremento del 17% en solo 12 meses, y que podría superar los 1.000 billones de dólares antes de las próximas elecciones presidenciales.
    De hecho, hasta ahora los aranceles de "Tariff Man" no han servido para reequilibrar la balanza comercial, a partir de China, con la que el juego sigue abierto.
    Trump puede presumir de haber renegociado el acuerdo comercial con Seúl y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con Canadá y México, pero todos los efectos deben verificarse. Y hoy entra en vigor, entre 11 países, el acuerdo comercial transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), del cual salió el magnate, con una medida que prometió pero que corre el riesgo de penalizar a Estados Unidos en un enorme mercado.
    Sobre el frente de la política exterior respetó varios compromisos, ignorando las consecuencias. Salió del acuerdo nuclear iraní restaurando las sanciones pero alineándose posteriormente a los aliados europeos. Mantuvo un encuentro histórico con Kim Jong Un pero del desarme nuclear de Corea del Norte parece aún una quimera.
    Trasladó la embajada de Estados Unidos a Jerusalén, pero comprometió la posibilidad de un plan de paz en Medio Oriente.
    Retiró tropas de Siria y comenzó a hacerlo en Afganistán porque "Estados Unidos no es el gendarme del mundo", aunque recogió críticas bipartidistas en su tierra natal, tomó el contraataque aliado y dejó el campo abierto al líder ruso, Vladimir Putin, quien hoy fue el único que le envió los mejores deseos, rompiendo el raro silencio entre las paredes de la Casa Blanca. (ANSA).
   

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