Riesgo de la "pereza espiritual"

En cercanía de la Cuaresma, fortalecer la riqueza espiritual

El papa Francisco durante el rezo del Angelus
El papa Francisco durante el rezo del Angelus (foto: ANSA)
13:54, 28 febCIUDAD DEL VATICANORedacción ANSA

(ANSA) - CIUDAD DEL VATICANO, 28 FEB - Antes de finalizar el rezo del Angelus en el Palacio Apostólico del Vaticano, el Papa Francisco ofreció un hoy consejo a los fieles congregados en la Plaza de San Pedro para vivir el camino de Cuaresma y recomendó "un ayuno de chismorreos y murmuraciones".
    "Deseo a todos un buen camino en este tiempo de Cuaresma. Y os aconsejo un ayuno, un ayuno que no os hará pasar hambre: ayunar de chismorreos y murmuraciones. Es un modo especial. En esta Cuaresma no hablemos de los demás, no chismorreemos. Y esto lo podemos hacer todos, todos. Es un buen ayuno, este", dijo el Papa "Y no olviden que también será útil leer cada día un fragmento del Evangelio, llevar un pequeño Evangelio en el bolsillo, en la bolsa, y tomarlo cuando se pueda, cualquier fragmento. Esto hará abrir el corazón al Señor", acotó.
    En el segundo domingo de Cuaresma, el pontífice reflexionó, antes de rezar el Angelus, sobre el Evangelio del día (Mc. 9, 2-10) que nos invita a contemplar la transfiguración de Jesús en el monte, dijo.
    Esa "anticipación de luz", el rostro radiante de Jesús ante los discípulos asustados, a quienes había anunciado que sufriría mucho, sería rechazado y condenado a muerte, es una invitación para recordarnos, especialmente cuando atravesamos una prueba difícil, que el Señor ha resucitado y no permite que la oscuridad tenga la última palabra.
    "Podemos imaginar lo que debió ocurrir en el corazón de sus amigos, esos amigos íntimos, sus discípulos: la imagen de un Mesías fuerte y triunfante entra en crisis, sus sueños se hacen añicos, y la angustia los asalta al pensar que el Maestro en el que habían creído sería ejecutado como el peor de los malhechores. Y precisamente en ese momento, con esa angustia en el alma, Jesús llama a Pedro, Santiago y Juan y los lleva consigo al monte", reflexionó.
    Tras centrarse en los sentimientos de los discípulos, el Papa sostuvo que "también nosotros pasamos a veces por momentos de oscuridad en nuestra vida personal, familiar o social, y tememos que no haya salida".
    "Nos sentimos asustados ante grandes enigmas como la enfermedad, el dolor inocente o el misterio de la muerte", amplió.
    Incluso "en el mismo camino de la fe, a menudo tropezamos cuando nos encontramos con el escándalo de la cruz y las exigencias del Evangelio, que nos pide que gastemos nuestra vida en el servicio y la perdamos en el amor, en lugar de conservarla y defenderla", afirmó Francisco.
    Y luego advirtió sobre la "pereza espiritual".
    "También nosotros estamos llamados a subir al monte, a contemplar la belleza del Resucitado que enciende destellos de luz en cada fragmento de nuestra vida y nos ayuda a interpretar la historia a partir de su victoria pascual", indicó.
    Y avisó que, sin embargo, debemos "guardarnos", de que esa sensación de "es bueno estarnos aquí", como exclamó Pedro no se convierta en "pereza espiritual".
    "Estamos llamados a vivir el encuentro con Cristo para que, iluminados por su luz, podamos llevarla y hacerla brillar en todas partes", pues es misión del cristiano "encender pequeñas luces en el corazón de las personas; ser pequeñas lámparas del Evangelio que lleven un poco de amor y esperanza", completó Francisco. (ANSA).
   

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