Volver a las misas presenciales

Cuando el virus lo permita, un regreso a los ritos habituales

Misa online, efecto de la pandemia
Misa online, efecto de la pandemia (foto: ANSA)
18:08, 12 sepCIUDAD DEL VATICANO 12 SEPT - Una ceremonia religiosa "virtual" no equivale a la participación personal en la IglesiaRedacción ANSA

(ANSA) - CIUDAD DEL VATICANO 12 SEPT - Una ceremonia religiosa "virtual" no equivale a la participación personal en la Iglesia, afirma en una carta a los presidentes de las Conferencias Episcopales, el cardenal Robert Sarah, dando a conocer la posición de la Santa Sede sobre la cuestión y la necesidad de regresar a los ritos tradicionales ni bien se pueda.
    El prelado insiste en la necesidad de volver a la normalidad de la vida cristiana, allí donde la emergencia sanitaria causada por la pandemia de Covid-19 lo permita.
    Asistir a una misa a través de los medios de comunicación no es equiparable con la participación física en la iglesia, insiste la autoridad eclesiástica.
    "Ninguna transmisión es equiparable a la participación personal o puede reemplazarla", afirma Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. "Volvamos con alegría a la Eucaristía!", reafirma en el texto, que fue aprobado por el Papa Francisco el pasado 3 de septiembre.
    La pandemia -escribe el Cardenal Sarah- ha producido "trastornos" no sólo en las dinámicas sociales y familiares, "sino también en la vida de la comunidad cristiana, incluida la dimensión litúrgica".
    El purpurado recuerda que "la dimensión comunitaria tiene un significado teológico: Dios es relación de personas en la Santísima Trinidad" y "se pone en relación con el hombre y la mujer y los llama, a su vez, a la relación con Él".
    Así, "mientras que los paganos construían templos dedicados únicamente a la divinidad, a los que el pueblo no tenía acceso, los cristianos, en cuanto gozaron de libertad de culto, construyeron inmediatamente lugares que eran domus Dei et domus ecclesiae, donde los fieles podían reconocerse como una comunidad de Dios".
    Por esta razón "la casa del Señor presupone la presencia de la familia de los hijos de Dios".
    En el texto se lee que "la comunidad cristiana nunca ha perseguido el aislamiento y nunca ha hecho de la Iglesia una ciudad con puertas cerradas. Formados en el valor de la vida comunitaria y la búsqueda del bien común, los cristianos siempre han buscado la inserción en la sociedad".
    "Incluso en la emergencia de la pandemia surgió un gran sentido de responsabilidad: al escuchar y colaborar con las autoridades civiles y los expertos", los obispos "estuvieron listos para tomar decisiones difíciles y dolorosas, hasta la suspensión prolongada de la participación de los fieles en la celebración de la Eucaristía", acota.
    "Tan pronto como las circunstancias lo permitan, sin embargo - afirma el cardenal Sarah - es necesario y urgente volver a la normalidad de la vida cristiana, que tiene como casa el edificio de la iglesia y la celebración de la liturgia, especialmente la Eucaristía, como 'la cumbre hacia la que tiende la acción de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de la que emana toda su fuerza'".
    Sarah subraya que "aunque los medios de comunicación realicen un valioso servicio a los enfermos y a los que no pueden ir a la iglesia, y han prestado un gran servicio en la transmisión de la Santa Misa en un momento en que no era posible celebrarla comunitariamente, ninguna transmisión es equiparable a la participación personal o puede sustituirla.
    Por el contrario, "estas transmisiones, solas, hacen que se corra el riesgo de alejarnos del encuentro personal e íntimo con el Dios encarnado que se nos ha entregado no de forma virtual, sino real, diciendo: 'El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él'", subraya el prelado.
    En la carta, también sugiere "algunas líneas de acción para promover un retorno rápido y seguro a la celebración de la Eucaristía".
    "La debida atención a las normas de higiene y seguridad no puede conducir a la esterilización de los gestos y ritos", asevera Sarah.
    Además, "confía en la acción prudente, pero firme, de los Obispos para que la participación de los fieles en la celebración de la Eucaristía no se catalogada por las autoridades públicas como una 'reunión', y no se la considere comparable, y ni siquiera subordinada, a formas de agregación recreativa". (ANSA).
   

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